Editorial – Marzo

Por , el 5 Mar, 2006 en ActualidadPublique su comentarioImprimir Imprimir

A raíz de la firma, o mejor aún del acuerdo del
muy publicitado tratado de libre comercio entre los Estados Unidos de
América y Colombia, luego de varias reuniones preliminares entre los
comités representativos de los dos países, lo que generó un desgaste
del tema y una pérdida irreparable de tiempo, por fin salió a los
medios la noticia de la aceptación por las dos partes de lo propuesto
en el T.L.C. Se vienen escuchando y leyendo múltiples opiniones y
comentarios de editorialistas y articulistas, algunos a favor y otros
en contra, así como unos pocos que lo critican todo por pesimistas y
negativos; basados en las cifras estadísticas de las últimas tendencias
económicas de la cada día más globalizada actividad comercial.

Sin ser expertos en el tema, la pregunta que nos hacemos es la de
simples observadores del convenio en mención. A quien le conviene más?
De verdad logrará el país sudamericano algún beneficio contundente de
tanta belleza que se ofrece? Como decía mi abuelo de tan bueno, no dan
tanto. Tendrá algunos intereses políticos este acuerdo? A quien
beneficiará al final? A los mismos empresarios que cada día acumulan
más capital a su alrededor para convertir sus grupos en verdaderos
monopolios, y con ellos manipular el manejo y la situación
socio-política del país; ocasionando con esto frustración en el
desarrollo y crecimiento de nuestro modelo económico, que no esta muy
bien ubicado frente a otras economías de latino-América, por lo que
algunos analistas pronostican que la proyección será la de permanecer
como un país subdesarrollado, con unos índices altos de pobreza lo que
no es entendible y mucho menos aceptable teniendo en cuenta que
poseemos recursos naturales, muchos de ellos sin explotar.

Finalmente, para ser optimistas tendríamos que esperar un tiempo
moderado para analizar el comportamiento y los resultados de una medida
que parece ajustada más a una tabla de salvación que un buen servicio
para muchos. Que fácil sería, poner de acuerdo a todos quienes tienen
que ver con el manejo del país, para que de una vez por todas se
establezcan dinámicas de producción, lo que dispararía la economía, con
el ánimo de que algún día el país deje de ser catalogado como un
pobretón.

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