Tras 500 largos a?os
Por admin, el 5 Mar, 2006 en Actualidad • 1 comentario •
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Se nota que nuestros países están buscando alternativas, que están
cansados de sistemas que sólo benefician a unos pocos, cansados de
escuchar a presidentes hablando de globalización, neo-liberalismo y
modernidad mientras economías caen, la pobreza queda estancada y
seguimos perdiendo las industrias nacionales ante privatizaciones sin
rostro. Una de las figuras políticas recientes que personifican esta
búsqueda es el presidente de Bolivia, Evo Morales: aymara, cocalero,
pastor de llamas y líder del Movimiento al Socialismo (MAS).
Inaugurado como presidente de Bolivia en enero, Morales se estableció
con una agenda muy novedosa y podríamos decir controversial. Lo
controversial no es que Morales quiera derechos para los campesinos,
educación, seguro médico para todos, subir los impuestos para los
ricos, acabar con la corrupción y nacionalizar industrias; lo
controversial, es que Morales quiere libertad total para cosechar la
planta de coca y acabar con todas las sanciones que el gobierno
estadounidense ha puesto a los países que la cultivan.
Para Evo Morales es inaceptable la intrusión de los Estados Unidos en
su país y en las cosechas de su pueblo indígena. “Que vayan a luchar
contra el abuso de las drogas en su propio país” proclama Evo en su
pagina web. Para los aymaras y quechuas la planta de coca representa
mucho más que una “droga,” es una planta sagrada. La utilizan para
curar enfermedades pulmonarias y digestivas, para calmar el hambre y el
cansancio. También es parte de actividades sociales y rituales
culturales. Al “batallar” la coca, el “hombre blanco” no sólo amenaza
la forma de vida de esta raza indígena sino que también le declara la
guerra a su cultura. Una cultura que lleva 500 años bajo sumisión. Evo
Morales quiere erradicar ésto y para lograrlo quiere la ayuda de los
gobiernos Latinoamericanos y las Naciones Unidas. El problema es que
luchar contra Estados Unidos sigue siendo una situación tipo “David y
Goliat”, especialmente, con un tema como las drogas
Por razones morales la idea de legalizar totalmente las plantaciones de
coca es una idea que no sienta bien a todos. Aunque los indígenas usen
la coca como elemento de su cultura, el resto del mundo no. En ésto
reside el mayor obstáculo para Morales: necesita cambiar las actitudes
de muchos sobre su planta sagrada.
Mientras que el tema de la coca es lo que más llama la atención y es lo
más “controversial” sobre Evo, no podemos dejar de un lado otros
elementos de su agenda. Mejorar la situación del indígena en Bolivia es
definitivamente una prioridad del gobierno de Morales. En este caso no
todo depende del buen manejo de la economía, sino también de la
eliminación de prejuicios engranados en la mentalidad de los bolivianos
por muchos años. Como bien dice el mismo Evo, “son 500 años” de
injusticia. Con el sólo hecho de su elección a la presidencia podemos
ver cambios radicales y esperar lo mejor para los aymaras, quechuas y
todas las naciones indígenas en Bolivia.
Nacionalizar los recursos naturales bolivianos es el primer paso
radical en la agenda económica de Morales. Según el presidente, el
sistema neo-liberal no ha funcionado en Bolivia. Mientras compañías
transnacionales y la clase alta se benefician de los recursos, los
pobres terminan pagando hasta por el agua. Morales estuvo anteriormente
envuelto en una protesta contra la transnacional Bechtel en Cochabamba,
cuando la compañía se adueño del agua en el pueblo y llegó a cobrar
cifras que los habitantes, siendo indígenas y campesinos pobres no
podían pagar.
Las cuentas de agua subieron alrededor de un 60 por
ciento. Morales busca eliminar esta explotacion a los más pobres pero
al hacerlo se enfrenta a un gigante llamado globalización; el mercado
ya no tiene estado, y como bien sabemos los que estamos en este lado
del mundo, la globalización puede ser deliciosa para algunos. Mientras
disfrutamos de la tecnología y todos los lujos de un mercado global, es
facil olvidarse que hay poblaciones enteras quedandose “atras”.
Evo Morales es como un milagro; es uno de los más interesantes de la
nueva onda de presidentes Latinoamericanos. Entre personajes como
Michelle Bachelet en Chile, madre soltera y socialista; Lula en Brasil
líder de una unión sindicalista, también de izquierda; y el más notable
y extremista de todos, Chávez en Venezuela, Morales resalta por ser
indígena, cocalero y vestir con suéter típico de su nación. Evo, tiene
un propósito muy noble, una agenda ambiciosa, sedienta de cambios y
lista para denunciar.
Con los ojos del mundo entero puestos por primera
vez en Bolivia, Morales se propuso hacer una tarea grandísima, quizás,
demasiado grande. No quiero ser pesimista, lo que más quisiera es que
logre igualdad para su pueblo, que es el nuestro, pero la lucha es
grande y los pasos deben tomarse con mucha precaución.
pvillafane@revistaelite.com (mailto:pvillafane@revistaelite.com)

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