Un tratado en desacuerdo

Por , el 5 Mar, 2006 en ActualidadPublique su comentarioImprimir Imprimir

En los últimos meses una de las palabras más mencionadas entre los
colombianos es El Tratado de Libre Comercio (TLC). El Tratado de Libre
Comercio tiene a todos los implicados haciendo sus apuestas, pues
aunque el gobierno de Estados Unidos y Colombia aseguran que es
beneficioso para los dos países, hay quienes están en contra y ruegan
por que no se firme el mismo.

Un TLC es un acuerdo que se lleva a cabo entre dos países o más, en
este caso Colombia y Estados Unidos, donde se establecen diferentes
reglas para el comercio de bienes y servicios entre los participantes.
Estas negociaciones influyen en diferentes sectores de la economía del
país, y su fin es incrementar el comercio y la inversión, logrando que
el desarrollo económico y social de los países participantes en el TLC
aumente.

Estados Unidos y Colombia, buscan con este convenio incrementar las
exportaciones de los productos nacionales, brindando un espacio seguro,
sin altibajos, a todos los inversionistas nacionales e internacionales,
para así lograr generar variedad de empleos y un crecimiento económico
que beneficie a todos los ciudadanos.

En el 2003, cuando se decidió negociar el TLC, Colombia creó un Equipo
Negociador, dirigido por Hernando José Gomez. Junto a él, se encuentra
el Consejo Superior de Comercio Exterior y la población civil; todos
velando por los intereses de Colombia y haciendo respetar los derechos
y principios consagrados en la Constitución.

Sin embargo, las consecuencias del TLC para Estados Unidos son muy
distintas a las de Colombia, pues estos dos países tienen economias e
intereses totalmente diferentes que los motivan a firmar este convenio.
En la realidad lo que implica el TLC no esta relacionado sólo con lo
comercial, puesto que lo que impulsa a EEUU a aceptar este acuerdo son
sus grandes intereses políticos.

Para Estados Unidos, el TLC significa ganar seguridad nacional a cambio
de beneficios comerciales para Colombia. Todo esto por ver al país como
uno de los pocos países andinos que cooperan en la lucha antidrogas y
antiterrorismo. Además, Colombia no hace parte de las nuevas ideologías
de la región, las cuales se inclinan hacia los movimientos
izquierdistas, como el caso de Venezuela.

Por otra parte, la única razón comercial palpable que llevaría a
Estados Unidos a tener interés en el TLC, es que Colombia es uno de los
mercados más importantes del hemisferio occidental para los productos
de exportación agropecuaria estadounidense, después de Canadá y México;
y hacer convenios comerciales, que incluyen aranceles y barreras
comerciales, es de gran beneficio para los americanos.

Al otro lado de la mesa se encuentra Colombia, con sus múltiples
problemas económicos y buscando una luz que los saque de tan cruel
realidad. Pero lo que no es tan seguro es que esa luz sea el TLC, pues
ya se sabe que este tratado afectará severamente al sector agropecuario
del país, pues se importaran grandes cantidades de maíz, arroz y pollo,
entre otros productos, a precios que dejaran en graves problemas a
estos subsectores.

Es increible que no se haya firmado el TLC y ya el gobierno tenga que
estar pensando en que subsidios se les darán a los sectores que
resulten más afectados. Y por supuesto, estos subsidios saldran del
bolsillo de los colombianos, que como es costumbre tienen que hacerse
cargo de las equivocaciones del gobierno.

Para muchos colombianos, que tienen su microempresa, el TLC les
recuerda a la no olvidada Apertura Económica, encabezada por el
gobierno de César Gaviria, la cual acabo con toda la pequeña y mediana
industria, dejando sin trabajo a miles de colombianos. Es por ésto que
el gobierno del presidente Alvaro Uribe, se ha tenido que esforzar para
convencer a los colombianos de los beneficios que se recibirían si se
llega a firmar el convenio.

Entre las múltiples ventajas que dice tener el TLC se encuentra el
aumento en la tasa de crecimiento económico y de bienestar de la
población; también el alza de las exportaciones y competitividad en las
empresas nacionales. Pero lo anterior no es suficiente para que el
pueblo colombiano le de el visto bueno a este convenio.

Por otra parte, los colombianos residentes en los Estados Unidos se
quedaron esperando que el TLC les ayudara a su situación en este país,
pues temas como la seguridad social, los estudios y homologaciones de
títulos en el exterior, y el otorgamiento de visas de Estados Unidos,
no se incluyerón en el convenio, y una vez más los colombianos que
estan lejos de su país se sintierón olvidados.
El TLC se encuentra en el punto final, y es ahora donde se conocerá el
futuro comercial de Colombia. Aún quedan muchas inconformidades y dudas
sin resolver. Palabras como aumento en los impuestos, IVA y subsidios,
se haran aún más frecuentes entre los colombianos que esperaban que
despúes de tanto tire y afloje de estas negociaciones del TLC, se
lograran sacar múltiples beneficios para todos los sectores económicos
del país, no para unos sí y para otros no.

matemolano@revistaelite.com (mailto:matemolano@revistaelite.com)

Publique su comentario