Los mismos con las mismas

Por , el 2 Apr, 2006 en ActualidadPublique su comentarioImprimir Imprimir

El 2006 para Colombia es un año electoral, pues ya
en marzo se escogió el nuevo Congreso de la República, y ahora se
aproximan las elecciones presidenciales. Pero esta jornada de comicios
no es tan común como las anteriores, pues se encuentra en juego la
permanencia de Álvaro Uribe Vélez en su cargo o si, por el contrario de
lo que piensa la mayoría, será derrotado por sus contrincantes.

Una vez más en Colombia, las elecciones presidenciales se llevan a cabo
en medio de un ambiente de deprestigio e incredulidad popular hacia los
partidos políticos tradicionales, Liberal y Conservador, pues ya hace
varios años que son vistos por el pueblo como politiqueros y
clientelistas. Razón por la que se han creado nuevos partidos
independientes que se arriesgan a hacer parte de esta jornada
electoral.

Aunque en algunos de estos casos, no sea más que el
movimiento de una ficha en un juego de ajedrez.
Un ejemplo claro es el mismo presidente Uribe, quien por algo se
saltaría del Partido Liberal para ser “independiente”, llevando a su
paso a otros aspirantes como Juan Manuel Santos, fundador del Partido
de la “U”. Esta “jugada política” le sirvió a Uribe para conseguir el
apoyo de algunos liberales; también del Partido Conservador, absoluto
seguidor de su programa derechista, así como de sus fieles creyentes.

Como
una muestra de los más recientes partidos políticos que han surgido en
el país, se pueden mencionar: Cambio Radical, liderado por Vargas
Lleras, el Partido de la U, de Juan Manuel Santos; Colombia
Democrática, de Mario Uribe, primo del presidente; Equipo Alas
Colombia; Convergencia Ciudadana y el de Moreno De Caro. Todos estos
“nuevos partidos” que no son más que uribistas y muy conservadores,
bajo una máscara de propuestas y lemas atractivos que suenan muy
convincentes para la opinión pública, pero no son nada más que la
búsqueda ansiosa de un voto. Lo que no se sabe es qué tan conveniente
sea para el actual presidente la existencia de tantos partidos
uribistas, y hasta que punto se contendran para no pisarse los unos con
los otros.

Por otra parte, y
para completar el panorama político tan desalentador que vive Colombia,
se encuentra las graves acusaciones hacia algunos políticos sobre sus
vínculos con el paramilitarismo, con el narcotrafico y las deudas que
tienen con la justicia, no sólo colombiana, sino con los Estados
Unidos. Uno de los casos más mencionados es el de la representante
Rocío Arias, congresista cercana al presidente Uribe y acusada por
tener contacto cercano con jefes paramilitares del departamento de
Córdoba y la costa norte del país. Lo que le significó a la congresista
ser expulsada del partido Colombia Democrática.

Mientras unos son acusados, los presidentes de partidos políticos, como
Cesar Gaviria, del partido Liberal, y Carlos Holguín Sardi, del
Conservador, señalan que no acepatarán en sus listas a ninguna persona
que se vea vinculada a problemas con la justicia, y mucho menos, que
sea acusada de relaciones con algún grupo armado. Por su parte, el
paramilitarismo confesó abiertamente que más del 30 porciento del
Congreso es infiltrado por ellos, y que son seguidores del presidente
Uribe. Esto torna las cosas muy oscuras y la democracia colombiana se
ve de nuevo manchada.

Dejando atrás la gran proliferación de candidatos y politiquería que
envuelve las elecciones presidenciales del 2006, es importante resaltar
que el pueblo colombiano a tan sólo un mes de elegir su nuevo
presidente, no conoce a fondo ninguna plataforma política. Se conocen
los partidos, las alianzas, pero de ideas o programas políticos que
hagan soñar a los colombianos con algún cambio en el rumbo del país no
se tiene idea. Estas elecciones se han visto envueltas por muchísima
publicidad y no por planes profundos que ayuden al pueblo a decidir por
quién votar.

Con el actual gobierno hay muchas inconformidades, pero la gente no
encuentra un contrincante que de la talla, que sea fuerte y
carismático, que tenga la habilidad de quitarle esa gran fuerza popular
con la que cuenta Uribe, lo cual aleja aún más un posible cambio. Es
por esto, que apesar de estas inconformidades, las encuestas las
continúa encabezando el presidente, y por ahora los colombianos
continuarán escuchando a unos medios de comunicación totalmente
uribistas, afirmando que el TLC es la mejor oportunidad, que el
terrorismo lo acabará Uribe, que los secuestros han bajado, que el Plan
Colombia es exitoso y que Uribe debe continuar la excelente labor que
ha desempeñado.

Lo que no se puede desconocer es el descontento generalizado de todos
los sectores sociales del país, pues hay que continuar luchando por un
gobierno donde la prioridad sea acabar con la exclusión social, la
falta de educación, de salud, de vivienda, de empleo, de igualdad de
oportunidades, entre otras calamidades que padece este país, para así
lograr que todos los ciudadanos tengan una vida digna. Por eso hay que
saber por quién votar.

matemolano@revistaelite.com (mailto:matemolano@revistaelite.com)

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