Memoria colectiva
Por admin, el 30 Apr, 2006 en Actualidad • Publique su comentario •
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Este pasado 24 de marzo, un país se unió para
recordar. A 30 años del comienzo de una de las dictaduras militares más
sangrientas en América Latina, un periodo conocido como la ‘Guerra
Sucia’, Argentina pausó su rutina diaria para practicar memoria. A las
cinco de la tarde, cerca de cien mil personas participaron directamente
en diferentes marchas alrededor del país, la mayor siendo en la
capital, Buenos Aires.
Por toda Argentina se podía ver arte,
fotografías, pancartas, placas y diferentes actos simbólicos de paz y
memoria. Frases como “Nunca más”, adornaban los edificios de la capital
y niños echaban flores al mar donde miles fueron arrojados, a veces
todavía con vida. En las escuelas se colgaron placas y fotografías de
‘desaparecidos’ que asistían a ellas, y en algunos lugares de trabajo
los empleados se tomaron unos minutos para hablar y recordar sus
experiencias y sus seres queridos. El día funcionó como una especie de
catarsis colectiva. El sentimiento era uno de victoria, Argentina logró
vencer a la dictadura recordándola, denunciándola, pero esto no fue
producto de un solo acto. El proceso de crear memoria tiene muchas,
muchas partes.
Uno de nuestros vecinos, el Dr. Fernando Reati, profesor de literatura
en Georgia State University, viajó a su Argentina natal para ser
participe de las manifestaciones. El Dr. Reati cursaba la universidad
en Argentina en los años de la dictadura. Para ayudarnos a comprender
más concretamente el sentimiento del 24 de marzo, nos relató un poco su
experiencia y sus ideas sobre el proceso de memoria argentino.
“La memoria se está construyendo constantemente,
con miles de pequeños actos, pequeñas historias individuales, hasta que
en conjunto crecen en una bola gigantesca que es la historia,” dice
Reati. La experiencia argentina, a diferencia de otros países
latinoamericanos, se caracteriza por no cesar de recordar, poco a poco.
Reati se refiere a pequeños actos como las manifestaciones de Las
Abuelas y Las Madres de la plaza de Mayo, las figuras más reconocidas –
quienes desde 1977 han caminado cada jueves alrededor de la plaza – son
los que poco a poco han logrado vencer la dictadura. Otros ejemplos de
pequeños actos son los “escraches” de los hijos de desaparecidos y el
“siluetaso.”
En los escraches, un grupo de personas usualmente miembros
de H.I.J.O.S., va a la residencia de un militar o torturador y hacen
una marcha por la vecindad, representaciones artísticas y se pinta
alguna parte de la casa de rojo, simbolizando sangre. Uno de los
escraches más memorables fue frente a la residencia de José Rafael
Videla, líder de la junta militar que encabezó el gobierno durante la
Guerra Sucia, en el cual participaron alrededor de diez mil personas.
El ‘siluetaso’ lleva tal nombre porque en 1983 unos artistas pegaron
dibujos de siluetas humanas en las calles en honor a aquellos
‘desaparecidos.’ En pocos momentos cada silueta portaba el nombre de un
difunto.
Todos estos actos aportan a cómo se escribe y se
percibe la historia de Argentina, sin embargo no todos son actos
públicos. Reati describe un ejemplo de un acto privado, individual de
un amigo suyo. A veces participar en marchas y manifestaciones es
demasiado emocional para los que tienen relación directa con la Guerra
Sucia. Su amigo no quiso participar en la marcha, simplemente “sacó una
carta de un amigo desaparecido, que tenía guardada como un tesoro, y la
releyó.”
Un acto privado de recuerdo, de memoria, que nos hace pensar
en que la memoria se practica de diversas maneras, todas de igual
merito. En el caso personal de Reati, un póster con los nombres de sus
amigos desaparecidos funcionó como vehículo de expresión. “La gente
reaccionó con mucha sorpresa al ver a un tipo caminando solo. Al llegar
a la plaza me tomaron fotos, algunos se acercaron a decirme que
conocían a mis amigos, fue increíble el sentimiento.” La mayoría de la
gente marcha con familiares o diferentes tipos de grupos, él caminó
solo con los nombres de sus amigos y eso llamó la atención.
En un día feriado nominado como “Día nacional de la memoria,” la marcha
solo fue el gran acto. Pero además de las marchas, 24 de marzo, de las
Madres y las Abuelas, de los ‘escraches’ y todo lo demás, a 30 años de
una masacre, ¿cómo se pone de acuerdo una nación para recordar?
Reati considera que un ejemplo de este debate
interminable sobre cómo practicar memoria es el Museo de la Memoria.
Abierto en 2004 por el gobierno de Néstor Kirchner, quien también fue
preso político durante la dictadura, en el edificio de la ESMA (Escuela
Superior de Mecánica de la Armada) símbolo de siniestridad por lo allí
acontecido, el museo todavía no esta completamente formado. Muchos
grupos se debaten sobre lo que estará representado en el museo. Grupos
de derechos humanos, grupos políticos, artistas, especialistas en
museos, y muchos otros sectores de la sociedad todos aportan ideas,
opiniones, pero ¿cómo llegar a un acuerdo?
La ESMA fue uno de los
lugares en donde se practicaba la tortura y el asesinato, uno de los
Centros Clandestinos de Detención y Exterminio del régimen. Mientras
unos proponen talleres para niños, otros proponen fotografías y
testimonios. “Hay un debate entre lo político y lo técnico, todavía no
está claro, sin embargo se ha demostrado que las cosas si pueden
cambiar y el cambio se ve.”
El museo es sólo un ejemplo, también en campos como el educativo, hay
debate sobre qué se debe enseñar. Hay debates sobre cómo representar a
las víctimas, si decir “guerra” o “masacre;” si se dice víctimas
inocentes entonces eso les resta agencia a los activistas; si sólo se
ve ese lado, se ignora a los militares que murieron a manos de la
guerrilla; si el pueblo sabía lo que ocurría, entonces también son
responsables.
Hay numerosos conflictos, no es un proceso fácil. Es una misión
realmente admirable. Mientras unos prefieren olvidar o vivir en un
estado de amnesia colectiva, los argentinos deciden no dejar atrás sus
treinta mil desaparecidos. No para quedar estancados en el pasado sino
que para que realmente sea “Nunca más.” En las palabras del Dr. Reati,
“El debate seguirá, pero la discusión sobre nuestra memoria está
abierta a la sociedad, y eso es lo importante.”
pvillafane@revistaelite.com (mailto:pvillafane@revistaelite.com)
