El Evangelio Seg?n Judas
Por admin, el 4 May, 2006 en Actualidad • Publique su comentario •
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Sin duda alguna es uno de los personajes más
conocidos en el mundo y no sólo para aquellos que profesan el
catolicismo. Tan despiadado es, que hasta la fecha ningún hombre sobre
la faz de la tierra lleva su nombre. El desprecio es obvio. Judas
Iscariote fue, según las sagradas escrituras, el apóstol que traicionó
a Jesús vendiéndolo por treinta monedas de plata e identificándolo con
un beso mientras rezaba en el monte de los olivos.
Creencias
populares afirman que fue la codicia la responsable de las acciones de
Judas. Sin embargo, el evangelio de Lucas cree que fue el mismo demonio
sumergido en el cuerpo de Judas quien logró convencerlo de llevar a
cabo semejante traición. Y aunque fue él mismo quien acabó con su vida
ahorcándose, tras no poder soportar el sentimiento de culpa,
últimamente también figura en los titulares alrededor del mundo luego
de haber salido a la luz pública la traducción de lo que se considera
el evangelio según Judas. ¿De dónde salió tan histórico documento? ¿Qué
trascendencia tiene hoy día? ¿Cómo cambia éste la visión del mundo y la
religión?
Judas en el tiempo.
1.
Año 180 D.C.: antes de esta década se escribe el evangelio de Judas el
cual narra el supuesto lado de la historia que nunca se contó. El
evangelio argumenta que Judas traicionó a Jesús porque fue solo él
(Judas) quien entendió la verdad divina del Señor y su deseo de
abandonar el mundo físico para así retomar su lugar en el mundo
espiritual—según el evangelio, Judas sólo siguió la voluntad de Jesús.
El texto fue originalmente escrito en papiro utilizando el lenguaje
copto en algún monasterio gnóstico de Egipto.
2. Año
220-340 D.C.: según pruebas y estudios, se cree que las primeras copias
del evangelio de Judas se hicieron durante estas décadas ya que el
papiro tiene componentes como el carbón negro y el metal gálico, los
cuales son característicos de este período.
3. Decada
de 1970: después de estar perdido por 1,700 años, vuelve a aparecer el
evangelio en la década de los setenta, pero sólo para ilusionarnos por
poco tiempo. Se desconoce quien descubrió el evangelio en los setenta
pero aseguran que estuvo escondido por mucho tiempo en las riveras del
río Nilo cerca a la villa egipcia de El Minya.
4.
1984: una llamada telefónica a académicos expertos en copto de la
Universidad de Michigan fue suficiente para causar interés y hacer que
los profesores tomaran un vuelo a Suiza donde los documentos fueron
presentados por su dueño — Hanna, un egipcio con deseos de ganar
dinero. Fue allí en Ginebra donde los académicos estuvieron en la
presencia de un documento antiguo, desconocido y enormemente
importante. Tres millones de dólares era el precio de Hanna pero al no
tener el dinero ni llegar a un acuerdo, el documento volvió a
desaparecer por un tiempo.
5.
2000: después del fallido intento de venta en Ginebra, Hanna viajó a
Nueva York con esperanzas de encontrar un comprador con más
dinero—aparentemente su precio siempre fue muy alto por lo que no pudo
vender el manuscrito. Un Hanna decepcionado volvió a El Cairo pero esta
vez dejando atrás el histórico texto en una caja de seguridad que había
rentado en un Citibank de Hicksville, Long Island.
Allí permaneció
el evangelio hasta que por fin en el año 2000 apareció un interesado
con poder de compra. Frieda Nussberger-Tchachos, griega nacida en
Egipto, experta en egiptología y sumergida en el negocio de
antigüedades, fue la afortunada compradora que pagó un precio hasta la
fecha no conocido. Frieda trasladó el documento a la Universidad de
Yale en Connecticut donde expertos en el tema le aseguraron estar en
poder del evangelio de Judas; fue sólo en ese instante que Tchacos
entendió la magnitud de lo que llevaba en sus manos. Yale, sin embargo,
dudó del origen del documento y se negó a comprarlo.
6.
2001: durante este año, Tchacos decidió entregar el manuscrito a la
Fundación Maecenas de Suiza en donde el texto sería restaurado y el
original devuelto a su tierra natal, Egipto. Esta fundación junto con
la National Geographic se ha dado la tarea de mostrar el evangelio de
Judas al mundo después de un lapso de 1,700 años; libros y documentales
acerca del tema ya están disponibles.
Una crisis existencial a nivel mundial
Por otra parte, este descubrimiento se produce en
una época en la que el mundo atraviesa por un momento de coyuntura, y
hasta cierto punto, de crisis, no sólo a nivel político y económico
sino especialmente religioso. Así, el componente religioso ha venido
tomando, en los últimos años, un matiz desconocido – hasta ahora – para
el hombre moderno.
Los enfrentamientos por motivos religiosos y
las sectas extremistas de todo tipo, no sólo religiosas, vuelven una
vez más, a ser parte de nuestra realidad. Factor con el que también se
pronuncian naturalmente elementos como la confusión y el miedo.
Es precisamente este último el que produce mensajes en cadena a través
de Internet, múltiples re-interpretaciones de la Apocalipsis de la
Biblia y cientos de profecías de los más variados orígenes; todos éstos
anunciando el inminente fin del mundo.
Por ejemplo, la profecía de Fátima, ampliamente conocida por los
usuarios regulares de la red, que utiliza un gran número de sucesos
ocurridos en el mundo durante los últimos años, especialmente fenómenos
naturales, como los hechos anteriores al fin del mundo, hace parte de
una tendencia generalizada del hombre moderno hacia el más antiguo y
elemental temor humano, que más allá de su propia muerte, es el fin sin
remedio del mundo que conoce. Lo que a la luz de una interpretación
menos fatalista, y un claro elemento propio de la cultura occidental,
es simplemente el “terror” que padece el hombre al cambio.
De pronto, la idea de un mundo estático e invariable empieza a
derrumbarse de manera implacable.
En el contexto religioso cristiano,
por ejemplo, dentro de la tradición Católica, Apostólica y Romana que
ha sobrevivido hasta hoy, un cambio fundamental en cuanto a la idea de
Dios se produce con el paso del Viejo Testamento al Nuevo Testamento.
Del Dios terrible e implacable se pasa al Padre amoroso y compresivo,
lo que es marcado por la aparición de Jesús, quién presenta ésta nueva
visión de Dios.
Lo que muchos desconocen es que esta y muchas otras ideas que hacen
parte de la tradición religiosa, y que se han asumido como verdaderas a
través de la tradición católica cristiana, tienen detrás una historia
bastante compleja. La que no está necesariamente vinculada con la
“verdad” o con Dios, sino con el poder económico y político de ciertos
pueblos o sectas que contribuyeron a que sus creencias lograran
triunfar por encima de otras menos afortunadas.
Sin embargo, los descubrimientos de los últimos años, especialmente de
la última década, han sacado a la luz una buena porción de documentos
que sobrevivieron, en las áridas tierras de Egipto, a la persecución de
las “sectas paganas” por parte de la religión acogida por el imperio
Romano. Entre los más importantes, la colección descubierta en la
población de Nag Hammadi en 1945, que contienen más de 30 escritos en
Cóptico, códices, entre los que sobresalen el Evangelio según María
Magdalena, el de Tomás y Felipe.
Las sectas Gnósticas
En
la historia del cristianismo, las sectas de los primeros cristianos,
cuyas ideas aparecen en el Evangelio de Judas, son conocidas como
Gnósticas. Los Gnósticos eran varios grupos cuyas interpretaciones e
ideas de Dios y de Jesús difieren ampliamente de las ideas de los
cristianos ortodoxos.
Para los Gnósticos, Jesús fue quién presento
al hombre la verdad de Dios: Dios no era el vengador implacable,
creador del mundo presentado en el Antiguo Testamento; y vino además,
para enseñar humanidad y amor.
Los Gnósticos hacen una diferenciación entre el Dios creador, el
demiurgo, y el Dios más grande, la mente divina. El hombre, aunque
creación del demiurgo, Yaldobaoth, tiene una parte de divinidad, ya que
el demiurgo nació de un pensamiento de la mente divina.
La creación
La
mente divina tuvo pensamientos, quienes se convirtieron en entidades
divinas, Aeons, y vivían en un lugar celestial llamado Pleroma. Una de
estas ideas se convirtió en materia, la sabiduría, llamada “Sophia”.
Ella empezó a tener su propia mente y de ella salio Yaldobaoth, el
creador, sin que ésta consultara o pidiera permiso a la divina mente.
Yaldobaoth fue quién esculpió a Adán y Eva del barro, y quién les dio
la vida. También el creador, producto de una aberración de la divina
mente, trajo el demonio al mundo. Pero como el creador, provenía de
Sophia y esta a su vez de la mente divina, cuando Yaldobaoth les dio
vida a Adán y Eva, le heredó el hálito divino a la humanidad
Por esta razón, la única forma de alejarse de lo que separa al hombre
de Dios, la mente divina, es sabiendo que éste es parte de esa mente
divina, por haber heredado esa parte que el hombre tiene de divino: el
hálito. El descubrimiento y la búsqueda que desde allí se emprende
llevará al hombre a reunirse nuevamente con Dios; que fue, según, los
Gnósticos, el mensaje que vino a enseñar Jesús.
Por la misma razón, Jesús, habría pedido a Judas, que lo “traicionara”
porque Judas, fue el único de sus apóstoles – al menos de los doce de
la tradición Católica – que comprendió la enseñanza de Jesús. Por lo
que, Judas habría ayudado a Jesús a liberarse de su ser hombre para
volver a ser parte de Dios.
El evangelio de Judas es sin duda alguna historia viviente, pero
también para diferentes segmentos de la sociedad ha sido controversial
y difícil de aceptar. La trascendencia de este descubrimiento radica en
que según el evangelio de Judas, él actuó según lo estipulado por Jesús
traicionándolo simplemente porque Jesús mismo lo ordenó. De ser así,
Judas dejaría de ser el villano y el hombre más odiado de las historias
bíblicas para convertirse en el héroe de las escrituras y en el único
apóstol que actuó bajo la absoluta voluntad de Jesús. ¿Será eso cierto?
No sabemos. ¿Resulta interesante? Indudablemente.
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