Plagio ficticio
Por admin, el 13 Sep, 2006 en Tendencias • Publique su comentario •
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Cuando un escritor entrega su trabajo final, éste
se transforma en material vulnerable al robo. Muchas historias se han
escuchado de escritores que han sido engañados y copiados por otros
autores que insinúan todo tipo de originalidad en sus trabajos. Muchas
veces el escritor tiene la razón al ser víctima de una abstracción
arbitraria de sus ideas, como otras veces tiene que agachar la cabeza
ante el dictamen del jurado.
Similitudes generales entre
escritores pueden existir, como préstamos de ciertos elementos que
rodean un trabajo de escritor. Esto es permitido bajo la ley del
derecho de autor (copyright) y de uso justo (fair use).
El saber que esta ley existe no indica que todos los escritores
comprenden exactamente lo que abarcan, y es precisamente aquí donde se
generan los errores.
Recientemente Dan Brown, autor de “El Código Da Vinci”, la novela Best
Seller más exitosa de todos los últimos tiempos fue llevado a corte por
acusaciones de robo de ideas. El co-autor de la novela “The Holy Blood,
Holy Grail” denunció que el autor de la novela “The Da Vinci Code” le
robó su hipótesis, la cual se resume en que Jesús y María Magdalena
estaban casados, y que un grupo secreto llamado “Priory of Sion”, que
ha actuado durante siglos en formas oscuras, protege sus descendientes
y toma fuerzas dentro del vaticano.
La ley de autor exclusivo no protege ideas, conceptos, o temas que
abarquen un trabajo. Las ideas son libres y cada autor es libre de
escribir acerca de un tema que haya sido planteado por otro autor
anteriormente. ¿Cuántas historias parecidas a Romeo y Julieta no se han
desarrollado y producido a lo largo de los años? El autor es libre de
escoger el tema y darle su propia interpretación, ayudándose de
estadísticas e índices históricos antes mencionados por otros autores.
Lo que protege la ley de autor es la “expresión de autor”. Es decir, la
manera particular cómo el escritor desarrolla el tema, y cómo enfrenta
las ideas.
Pero, ¿cómo saber donde empieza la similitud y donde termina
la originalidad? ¿Qué patrones determinan esa barrera invisible entre
la libre expresión y el plagio?
Muchos casos ilustran las dificultades de las cortes al enfrentar este
tipo de demandas. Por ejemplo, Metro-Goldwyn Pictures Corp. quitó los
derechos de autor a Edward Sheldon por su obra “Dishonored Lady”,
relato basado en gran parte en acontecimientos históricos en el espacio
público. MGM, uno de los estudios más importantes en la industria
cinematográfica, quiso adquirir los derechos para llevar esta obra de
teatro a la pantalla grande y no los consiguió; sin embargo, MGM
produjo una película que la tituló “Letty Lynton”, basada en los mismos
acontecimientos históricos que edificaban la obra de Shelton. A pesar
de que la película estaba llena de contenido original, varias
secuencias y detalles de eventos eran fiel copia de la expresión de
Shelton, la corte menor no encontró relación más que de tema o ideas
generales.
En una apelación del caso se concluyó que los
derechos de autor fueron infringidos. Encontraron que la película de
MGM era idéntica en muchos aspectos históricos y de expresión que no
pertenecían al espacio público. Mientras que MGM tenía todo el derecho
de hacer una película acerca de un acontecimiento histórico, no tenían
derecho a copiar elementos de la obra de Shelton.
Dan Brown fue
un beneficiado de uno de esos casos bien complicados en donde la
determinación final del juez puede pasar por aproximaciones de un lado
y otro. El resultado fue anunciado el pasado 7 de abril al ser
declarado inocente de robarle la idea de su libro “The Da Vinci Code” a
los señores Baigent y Leigh. Además, la casa editorial de Brown fue
exenta de todo cargo. Una de las opiniones del Juez de la corte mayor
explica sus razones: “De hecho el Brown había tomado partes del libro
‘Holy Blood, Holy Grail’, de autoría de los demandantes, pero a su vez
estos fallaron en dar pruebas más contundentes de ser victimas de robo
de su tema central cuando nunca pudieron establecer cual era ese tema
central.” El juez también añadió, “El libro anterior (refiriéndose a
‘Holy Blood, Holy Grail’) no tiene tema central como lo denuncian los
demandantes: fue una producción artificial con un propósito comercial”.
Después de ser librado de sus cargos, y haber vendido más de 40
millones de copias de su libro, la carrera de Brown apenas comienza. El
lanzamiento de la película, basada en su exitosa novela, está previsto
para mayo.
Ha sido un año de muchas controversias para Dan Brown y su esposa
Blythe – quien hizo la mayor parte de la investigación desde el
compromiso del libro con la veracidad, hasta su dudosa originalidad. Lo
cierto es que mientras exista hambre de mentiras verdaderas o de
verdades ficticias en la humanidad, van a ser siempre estas obras las
más apetecidas. Pero, ¿Será revolver la ficción con la historia la
mejor fórmula para atraer a una audiencia masiva? ¿Soñamos con una
realidad ficticia? Y por otra parte, ¿se puede plagiar la ficción? ¿Es
acaso la mentira material de derechos de autores? Estas son preguntas
para las que ansío respuestas. Mi mejor alivio es que no soy el único.
luis.palacio@revistaelite.com (mailto:luis.palacio@revistaelite.com)

