Un pa?s consumidor
Por admin, el 16 Sep, 2006 en Comentario • Publique su comentario •
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En el mes de marzo del año 2001, estuve presente en
una ceremonia de incineración de estupefacientes realizada en la XVI
Zona Militar del Ejército Nacional Mexicano, en Sarabia dentro del
estado de Guanajuato en México. Cerca de 533 kilos 25 gramos 405
miligramos miligramos de marihuana, 20 gramos de semilla y siete
plantas del enervante, además de 509 miligramos de cocaína, 500
miligramos de heroína y mil 197 pastillas psicotrópicas, fueron
destruidas.
Al acto de incineración de narcóticos, asistieron Autoridades
Federales y personal de la Contraloría Interna de la Institución,
quienes dieron fe de la autenticidad y peso de la droga destruida. El
entonces, Procurador General de la República Mexicana, Rafael Macedo de
la Concha, presidió el evento, y destacó que paralelamente al combate
contra el crimen organizado, se estaban “desarrollado diversos
programas de análisis y articulación regional del país, lo que
propiciará una colaboración eficiente entre las Procuradurías, cada una
de las cuales tendría a su disposición, mapas cartográficos y temáticos
que facilitaran la planeación estratégica en sistemas
Geo-referenciales”.
Recuerdo que al Gobernador del estado Juan Carlos Romero Hicks, se le
cuestionó acerca de que si se conocían ya reportes de que en Guanajuato
se estaría cultivando la planta de marihuana de forma ilegal, y de que
si existían ya cárteles que operaran en el interior del estado, de
igual forma se le cuestionó de la posible existencia de laboratorios
clandestinos. El jefe de estado no lo negó, pero tampoco lo afirmó, y
mencionó que por los datos, detenciones y cantidades de drogas
decomisadas que se tenían, Guanajuato seguía siendo considerada “una
ciudad de paso para los traficantes”.
Cinco años han transcurrido desde aquel acto de destrucción de
enervantes. Guanajuato ha dejado de ser “ciudad de paso” para
traficantes, y se ha venido transformando en una ciudad también de
consumidores. Los reportes hechos por medios de comunicación y
denuncias públicas así lo demuestran.
Y no sólo éste estado tan bello y lleno de atracciones turísticas ha
sufrido esta metamorfosis, muchos otros estados como Acapulco,
Guerrero, Guadalajara, y hasta el mismo D.F. no se quedan atrás y
figuran en los medios con notas relacionadas con el narcotráfico y
crimen organizado. Esta infección se está extendiendo cada vez con
mayor rapidez en suelo mexicano.
Es verdad que tanto autoridades mexicanas como norteamericanas
desempeñan una ardua labor en contra del narcotráfico, se han
decomisado embarques cuantiosos en ambas fronteras, pero quizás ante la
impotencia de los jefes de la mafia en buscar el mercado americano para
la venta de estupefacientes, ahora empiezan a adueñarse del territorio
nacional. Tanto así, que hoy en día nos damos cuenta a través de los
medios de comunicación de los enfrentamientos y guerras que se han
desatado por “narcomenudistas” en diferentes puntos y ciudades del país
con tal de adueñarse de zonas y nuevos territorios.
Convertirse en “narcomenudista” entre adolescentes y adultos, parece
ser una “moda nueva”, y las muertes que supuestamente se ligan a este
ilícito negocio demuestran el “respeto” otorgado a quienes se enrolan
en la disputa de lugares de venta. Resulta hasta una vía de trabajo, es
por eso que algunos padres de familia de cierta forma consienten y
están de acuerdo con que sus hijos se hagan “narcomenudistas” ante la
falta de empleos y desarrollo en el país.
Según los datos de la Junta de Fiscalización de
Estupefacientes (JIFE), –un órgano autónomo del sistema de Naciones
Unidas– precisó que las plantaciones de coca aumentaron en Colombia,
Bolivia y Perú en 2003, tras “tres años de disminución sostenida”. En
su reporte del 2005, la Junta informa que en esos tres países, los más
“cocaleros” del mundo, los cultivos se incrementaron en 158,000
hectáreas, lo que equivale a un tres porciento con respecto a 2003.
La extensión a nuevas zonas del país de Colombia que antes no eran
utilizadas para estos fines, puede estar relacionada con la intensa
fumigación de cultivos, que en 2004 alcanzó un nivel sin precedentes
por cuarto año consecutivo. Con respecto al Perú, la ONU calcula que la
superficie total de los cultivos de coca aumentó un 14 porciento y
alcanzó las 50,300 hectáreas, mientras que en Bolivia se incrementaron
un 17 porciento, hasta totalizar 27,700 hectáreas, de las cuales un 41
porciento se encuentra ubicado en parques nacionales.
Fue un año en que también hubo erradicaciones, en 8.437 hectáreas,
pero menos que en los tres anteriores, y la región donde más se han
extendido dichas plantaciones ha sido Chapare (Bolivia).
“Además, se siguen registrando cultivos ilícitos de droga en Ecuador y
Venezuela, en las zonas cercanas a las fronteras con Colombia, aunque
de forma limitada y esporádica”, dice la JIFE.
La Junta calcula que el volumen total de fabricación potencial de
cocaína fue en 2004 de 687 toneladas, un aumento del dos porciento
frente al año anterior.
Además de los cultivos, también se está extendiendo la fabricación (no
se debería descartar inclusive el consumo de cocaína), que ha llegado a
países como Argentina y Uruguay, lugares donde antes no se detectaba
esa actividad, o al menos no existían registros. Por otro lado dice la
JIFE, que Brasil, Ecuador, Venezuela y Surinam son las naciones más
utilizadas por los narcotraficantes como “de ruta y tránsito” para la
droga de contrabando hacia Estados Unidos y Europa.
Información de la JIFE indica que el consumo de droga ilícita se centra
en cannabis (marihuana y hachís) y cocaína, pero varía mucho de país a
país.
La mayor preocupación de la JIFE en el ámbito global es el aumento en
el consumo de drogas de diseño y el uso indebido de fármacos. “Estados
Unidos se abastece cada vez más de la metanfetamina (meth) fabricada en
México, por grupos delictivos mexicanos y ha aumentado pronunciadamente
en los últimos dos años”.
Con todo esto, “El narcotráfico es un factor que se les escurre entre
las manos cual si fuese agua a muchos Gobiernos”, este rubro es un
delito que garantiza ganancias millonarias y por ende búsqueda de
territorios, líderes de cárteles, picaderos, borregos, mulas, etcétera;
es algo que acarrea avaricia y poder, y será algo muy difícil de
erradicar, quizás nunca se logre. Con casi 200 millones de consumidores
y una cifra de negocios que sobrepasa los 320 mil millones de dólares,
es un “monstruo” difícil de liquidar, (según la Organización de
Naciones Unidas).
Las autoridades hacen lo suyo, pero ante ganancias estrepitosamente millonarias, como dicen, “hasta el más santo peca”.
jnieves@revistaelite.com (mailto:jnieves@revistaelite.com)
