Presupuesto educativo universitario

Por , el 6 Oct, 2006 en ActualidadPublique su comentarioImprimir Imprimir

Mi vida transcurre entre los espacios de una universidad. Tomo clases para obtener un grado de maestría y enseño las bases de nuestro lenguaje a estudiantes en clases universitarias. Este agosto comencé un nuevo año académico muy entusiasmada porque al ser mi segundo año como maestra, entiendo mejor como funciona el sistema y puedo mejorar mis técnicas. Durante el verano formulé nuevas actividades, pruebas y materiales de estudio que me sirvieran para mejorar mi desempeño. Pero pasó algo con el papel.

El problema comenzó el primer día de clases cuando me informaron que este año debíamos usar la menor cantidad de papel posible, ya que el departamento no tenía dinero para comprar tanto papel como antes. Una cosa me vino a la mente, ¿cómo pretenden que eduquemos a nuestros estudiantes sin papel? Sé que hay un sinfín de herramientas tecnológicas hoy en día que pueden reducir la cantidad de papel que usamos, por ejemplo, clases cibernéticas, tareas por correo electrónico y cosas de ese estilo, pero para mí nada sustituye al papel (aclaro que en el departamento todos somos partidarios y practicantes del reciclaje).

Una cosa tan simple como esta abrió mis ojos a lo que está pasando con nuestro sistema universitario en Georgia, me llevó a pensar en las grandes y pequeñas consecuencias que han dejado los recortes en el presupuesto educativo universitario en nuestro estado. Si lo del papel parece una tontería, les aseguro que la cantidad ascendente de dinero que los estudiantes (y sus padres) han tenido que pagar en matriculas universitarias no lo es.

En el año 2004, el Georgia Board of Regents of the University System of Georgia (la entidad estatal que cobija la educación superior) decidió que el presupuesto educacional universitario en el estado necesitaba un recorte de $64.8 millones.

Donde primero, y más fuerte, se sintió el golpe fue en los bolsillos de los estudiantes. Las matrículas fueron incrementando semestre a semestre, hasta la famosa beca HOPE acabo por reducir la cantidad de dinero que le provee a los estudiantes para pagar por libros. Por encima de todo esto, el precio de los libros de texto va en total incremento desde el año 2005. Para que la carga completa no impactara los bolsillos de los estudiantes, el Board of Regents decidió transferir sus efectos a otras áreas, congelando el número de nuevas personas contratadas en diversos empleos en las universidades, retrasando obras de mantenimiento, reduciendo horas laborables y contratando más instructores empleados a medio tiempo en vez de tiempo completo.
Todos estos factores afectan de una manera negativa la calidad de la educación que obtienen nuestros estudiantes. Desde ese entonces comenzamos a pagar más por algo que simplemente no era mejor. Los salarios y los beneficios de los educadores también sufrieron.

Aún con todos estos obstáculos, la cantidad de estudiantes ingresados a las universidades no disminuyó durante este tiempo, de las cuatro universidades líderes en el estado sólo Georgia State University experimento un leve descenso, de 3 por ciento, en el número de estudiantes nuevos ingresados este semestre. Poco a poco se han ido creando e implementando programas como el de matrícula garantizada, el cual asegura la fijación de la matrícula por cuatro años o 12 semestres, así los estudiantes no tendrán que dejar la universidad a causa de incrementos monumentales.

También se aprobó un presupuesto de $2,000 millones para el año 2008, este gran presupuesto destinado en su mayoría a mejoras en las instalaciones de varias instituciones, cambiará las cosas. Espero que esto también contribuya lo suficiente para comprar papel en mi departamento y quizás poder pagarle a algunos profesores más, así no tendríamos clases tan sobre cargadas.

Propongo una cosa, si el estado se va a dedicar a promover mejoras a la educación primaria y secundaria, que sea también para la educación universitaria. De qué sirve que nuestros niños aspiren a la excelencia si cuando les toque entrar a la universidad, el sistema les va a dar la espalda; no sólo esto sino también pegarles codazos, patadas, etcétera. No es justo que paguemos más por asistir a clases si nuestros maestros y profesores no nos pueden dar el cien por ciento, ni siquiera tener suficiente papel.

pvillafane@revistaelite.com

Publique su comentario