El ballet de Alicia Alonso

Por , el 11 Jan, 2007 en ActualidadPublique su comentarioImprimir Imprimir

El 86 Aniversario de la Prima Ballerina AssolutaEl pasado 21 de diciembre una de las más grandes figuras de la danza viviente, Alicia Alonso, cumplió 86 años. La bailarina cubana se formó y danzó bajo la tutela de los grandes maestros y coreógrafos de los últimos tiempos, George Balanchine, Mijail Fokine, Leonide Massine, por mencionar sólo algunos; y fue estrella invitada de grandes compañías de danza: El Ballet Ruso de Montecarlo, la Opera de París, El Real Ballet Danés, El Bolshoi de Moscú y el Ballet del Siglo XX.Innumerables distinciones y reconocimientos hacen parte de la vida artística de esta bailarina y coreógrafa, a quien los más exigentes críticos de la danza mundial han calificado como creadora de poesía. Su dominio impecable de la técnica clásica le han permitido, como ella misma lo describe, la libertad de danzar: “…con el dominio de la técnica de Ballet se conquista la libertad para danzar.”La mujer para quien la técnica no es un fin en si mismo, sino un medio, revolucionó el mundo de la danza como coreógrafa con piezas ricas en temática e innovadoras desde el punto de vista formal; y como bailarina, como lo afirma Maria del Carmen Hechavarría, al establecer un nivel técnico que marco una pauta y un modelo en el mundo de la danza para varios artistas. Su increíble capacidad de transformar cada movimiento en una forma abismalmente expresiva le entregaron a sus afortunados espectadores dos cosas: la encarnación del genio artístico y el asombro maravilloso frente a la innegable presencia de una auténtica obra de arte. Aspectos que, no sólo se convirtieron en características de su danza y sus composiciones, sino de su pensamiento como teórica y autoridad en este arte. En 1948, Alicia decide fundar en la Habana, el Ballet de Alicia Alonso, hoy el Ballet Nacional de Cuba. Al frente del BNC, se han hecho celebres sus versiones de los grandes ballet clásicos (Giselle, Grand Pas de Quatre, La bella durmiente del bosque, La Fille mal gardee, el Lago de lo Cisnes, Cascanueces), los que han sido incluidos en los repertorios de La Scala de Milan, la Opera de Parîs, la Opera de Viena, El Teatro San Carlo de Nápoles, el Teatro Colón de Buenos Aires y la Opera de Praga. En 1950, American Ballet Theatre de Nueva York, incluye dentro de su repertorio La Tinaja, una pieza neoclásica con música de Brahms que Alicia compuso para su Ballet (BNC). Pero quizá más que su brillante habilidad como bailarina y coreógrafa, Alicia Alonso pasará a la historia de la danza gracias a su pensamiento, a su conciencia extrema y reflexión inteligente de lo que significa danzar. Si bien, como ella lo señaló alguna vez: “la técnica es el idioma” de la danza, es en la concientización de ésta como expresión artística la que marca la diferencia entre un simple ejecutor y un artista. En una charla sobre la importancia de los Ballets Clásicos por excelencia, dictada por la bailarina en Cuba en año 2001, Alicia afirmó que la diferencia entre su escuela, el Ballet Nacional de Cuba, y otras compañías del mundo es que los bailarines de su compañía salen a interpretar la historia. Y esta interpretación de la que Alonso habla, es el resultado de la reflexión de los interpretes acerca de su arte, lo que ella define como “arte consciente”: “ [ellos] salen a bailar, ellos son personajes de la historia, no simplemente unos bailarines haciendo movimientos”. Es esta diferencia, a lo que Alonso le atribuye el reconocimiento y la particularidad de la escuela cubana de Ballet. La formación cubana de Ballet a la cabeza de Alonso, se distingue no sólo en la calidad técnica de sus bailarines sino por su preocupación en cuanto a la proyección artística de sus interpretes, quienes dejan de ser eso, simples interpretes dominadores virtuosos de un lenguaje técnico, para pasar a ser artistas, creadores del sentido de sus propios movimientos. Por otra parte, Alicia apunta como parte esencial de la creación de un artista la curiosidad por la cultura: “ustedes tienen que tener curiosidad por toda la cultura, deben querer saber cómo era el mundo, cómo es el mundo y cómo va ser el mundo el que ustedes están y del que van a hacer parte”. Y me atrevería a afirmar, que no sólo Alicia se refiere a la importancia de la cultura para los creadores, sino para el bailarín en sí, como una forma de reconocer la danza más allá de su obvia connotación física, como un arte que pasando por el cuerpo, a través del dominio físico de él, logra transformase en expresión artística, en poesía. Como coreógrafa la Prima Ballerina Assoluta, le da un lugar especialmente importante a la pintura. Para Alicia el balance escénico perfecto se encuentra en la pintura en “ver como el pintor trabaja”; es decir, cómo el pintor establece por medio de la luz y de cada elemento de su creación (los personajes, los colores, el centro de atención que escoge para su cuadro) el balance necesario para su obra. Son muchas las páginas que se podrían escribir hablando de Alicia y su danza, describiendo la grandeza de su genio y la agudeza de su pensamiento; y sobre todo, su invaluable contribución a la danza en el mundo. Hoy, esta mujer, a sus 86 años, y con más de cien reconocimientos mundiales, continua su obra imparable; ni la ceguera, de la que padece desde principios de su carrera, ni los problemas ortopédicos, que le dificultan su movilidad, han puesto limite a este genio incansable que aprendió a volar mientras danzaba. ¡Feliz Cumpleaños Alicia, gracias por existir!sasha@revistaelite.com

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