Bush en Latinoam?rica
Por admin, el 5 May, 2007 en Actualidad • Publique su comentario •
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¿Política de Estado o búsqueda de popularidad?
En febrero de 2006, el analista y presidente de Inter-American Dialogue, Peter Hakim, en su artículo para Foreing Affairs “Is Washington Losing Latin America?”, veía como problemáticas las relaciones entre Estados Unidos y los gobiernos latinoamericanos. Según Hakim, después del 11 de septiembre (11-S), la Casa Blanca se ha limitado a atender situaciones que considera urgentes o problemáticas con respecto a la economía y la democracia en América Latina. Por una parte el surgimiento del mandatario venezolano Hugo Chávez, potencial adversario de Estados Unidos y aliado de Cuba, con gran influencia en la “inestabilidad” de la región; y por otra, la inminente incursión de China en Latinoamérica por presentarse como una alternativa económica y política a la hegemonía norteamericana.
“Los intereses de Washington en la región se ven amenazados también en otras formas. Las reservas de petróleo y gas natural de la políticamente agitada Venezuela y otras naciones andinas ricas en Energéticos son menos seguras que nunca”, afirma Hakim, para quien el crecimiento de la delincuencia y la violencia en el subcontinente podría representar un alto precio a pagar por Estados Unidos. El analista explica dos asuntos que han enfurecido a Washington: la oposición latinoamericana a gran parte de la agenda de seguridad posterior al 11-S (con excepción de Colombia que recibe más de 600 millones de dólares al año en ayuda militar estadounidense) y “que ningún gobierno latinoamericano haya estado dispuesto a ayudarlo a desafiar a Chávez”.
Pero para Hakim la decepción en la relación Estados Unidos-América Latina existe en doble vía, puesto que la política unilateral de Bush y la falta de respeto por las instituciones y normas internacionales generó en los países latinoamericanos un sentimiento antiestadounidense. Así mismo, la defensa norteamericana de los derechos humanos y la democracia suena vacía: se conoce el daño causado por las acciones militares de EU en Latinoamérica, y no es compartida su política de intervención unilateral para imponer la democracia en el subcontinente; el endurecimiento de los controles fronterizos y la deportación de delincuentes que acrecientan la criminalidad en la región es otro tema problemático. Pero para el analista lo que tal vez “más altera a los latinoamericanos es la sensación de que Washington no toma en serio la región y la considera como su patio trasero”.
Durante el año siguiente a la publicación del artículo de Peter Hakim, surgieron diversas opiniones acerca de la política del gobierno Bush para la región. Para algunos, lo que Washington considera como “perder a América Latina” porque en ella se está “perdiendo la dirección correcta” en la búsqueda de la democracia y el libre mercado, es producto de una reacción legítima contra el neoliberalismo, que condujo a procesos autónomos hacia auténticas democracias, que no responden a los intereses estadounidenses. Para otros se trata de un problema de falta de atención suficiente en las relaciones bilaterales con Sur y Centroamérica, debido a la guerra contra Irak –y el terrorismo–, lo que podría perjudicar tanto a EU como a AL.
El pasado 7 de marzo, la ONG Fescol publicó el policy update “La gira de Bush: ¿muy tarde ya?”, en el que manifiesta que la visita del mandatario norteamericano “no tiene mucho que ver con América Latina, sino con el intento de ocupar la atención norteamericana en un tema distinto a la guerra de Irak”, puesto que el Presidente se encuentra en su peor momento de popularidad y así busca darle aire al gobierno y a la agenda exterior estadounidense. Para muchos observadores, asegura el artículo, es ya demasiado tarde para que el gobierno Bush pueda hacer algo significativo frente a su descuido con Latinoamérica, y sobre todo para neutralizar a su principal oponente en la región, Hugo Chávez.
Dice el policy update que, aunque el presidente Bush había anunciado al comienzo de su primer mandato que América Latina sería su prioridad, ya se sabe que desde el 11-S dicho compromiso pasó a segundo plano, convirtiendo la relación EU-AL en “la historia de una frustración”, y abriéndole paso al liderazgo del mandatario venezolano en la región, quien se sustenta en un discurso antinorteamericano. Hoy, frente a la retórica chavista, George W. Bush intenta –según los medios norteamericanos– un “tour anti Chávez”, haciendo énfasis en el discurso en los temas sociales.
Para los investigadores de Fescol, luego de analizar la estrecha relación que existe entre el gobierno Bush y el del presidente colombiano, Álvaro Uribe, debido a que ambos priorizan la lucha contra el terrorismo y el desarrollo del libre comercio, la gira del presidente de Estados Unidos por Latinoamérica debería servir no sólo para poner de nuevo a la región en la agenda norteamericana, sino también para analizar a fondo el futuro de dichas relaciones.
Finalmente, el policy update propone que “sería oportuno que el presidente Bush […] tuviera presente que la democracia no sólo hay que promoverla en el Medio Oriente y en el mundo musulmán, sino también cuidarla, fortalecerla y profundizarla en América Latina”. ¿Será que nuestros analistas latinoamericanos también intentan sugerir que es necesaria una intervención militar en esta región para “promover la democracia”?
aavila@revistaelite.com
