El sol no discrimina

Por Nubia Valencia, el 11 Jun, 2007 en Salud y vidaPublique su comentarioImprimir Imprimir

Recomendaciones para evitar lesiones por extensa exposición a los rayos UV

Llega el verano y la exposición al sol es inevitable. Es la época de las vacaciones, la estación de playa, sol y arena, o también de refrescantes tardes en la piscina o alberca. “¡Qué linda te ves con tu nuevo bronceado!”, pueden decir; sin embargo, hay que tener presente que la acción nociva de la radiación solar y los rayos ultravioleta se ha incrementado enormemente debido a la pérdida progresiva de la capa de ozono. No importa cuál sea el tipo de piel, raza, sexo, edad o color, toda persona debe utilizar un protector solar para la piel, aún en días nublados, porque la radiación traspasa y afecta la dermis.

El bronceado y el enrojecimiento después de la exposición al sol, constituyen los primeros signos de daño de la piel. El bronceado causa daño en la epidermis. Los rayos ultravioleta inducen una aceleración en la producción de melanina, que es la sustancia que da el color, proceso que se da para proteger la capa más profunda de la acción de los rayos UV.

Al prolongarse la exposición, esta protección se detiene y se pasa a la quemadura con la cual aparecen enrojecimiento, inflamación y dolor, que ocasiona un daño en el ADN de las células de la piel; lo que más adelante predispone a la aparición de cáncer. Las personas de piel oscura tienen mayor producción de melanina lo cual les da una mayor protección, lo que no significa que puedan exponerse por períodos demasiado prolongados al sol, pues el riesgo de cáncer sigue siendo el mismo.

Con el pasar de los años se evidencia el daño por la aparición de arrugas prematuras, manchas, la piel se adelgaza y se torna más frágil, aparecen pequeñas venitas rojas en las mejillas, la nariz y las orejas; también se manifiestan manchas oscuras en la cara y manos, así como manchas blancas en brazos y espalda (es decir, la apariencia es la de tener mas edad de la que realmente se tiene).

Otras lesiones que se presentan se conocen como “keratosis seborreica” y “keratosis actínica” que son lesiones oscuras, con relieve, piel seca y acartonada, que aunque no son lesiones cancerosas tienen esa apariencia. La Keratosis actiníca puede conducir a cáncer.
El cáncer en la piel se manifiesta con pequeños crecimientos de color oscuro, duro y seco, que pueden sangrar y sanan pero se vuelven a reabrir. Consulte a su médico si le aparece una lesión oscura que no sane en dos semanas o si observa algún cambio en la consistencia de un lunar.

Los protectores solares han sido diseñados para ayudar a los mecanismos de defensa del cuerpo en la protección contra los efectos dañinos de los rayos del sol. La Academia Americana de Dermatología recomienda el uso diario de un protector solar, y si la persona va a estar expuesta por más de 20 minutos al sol debe utilizar un bloqueador que tenga al menos un 15 porciento de protección conocido como SPF (Sun protector factor), el cual debe reaplicarse cada dos horas; también tenga en cuenta aquellos que posean además del SPF, una pantalla solar.

Los protectores solares deben poseer ciertas características como, por ejemplo, tener un amplio espectro, ser resistentes al agua y tener al menos un 15 porciento de SPF. También deben incluirse otras medidas para protegerse del sol como vestir cubriendo las áreas más sensibles, evitar las horas entre las 10 a.m. y las 4 p.m., utilizar sombrero o gorra y buscar las áreas donde haya sombra. Una buena recomendación: si se ha expuesto al sol y presenta quemaduras tenga a la mano y aplique inmediatamente gelatina de sábila.

Resulta curioso cómo hombres y mujeres se comportan de manera tan diferente frente al uso del protector solar, pues la mayoría de los hombres piensa que no lo necesita. Sin embargo, se sabe que la acción del sol no discrimina entre géneros.
Para un mejor cuidado de la piel, además del protector, debe contarse también con productos que cumplan una función específica como: limpiar, tonificar, hidratar, restaurar y también aplicar mascarillas que ayuden a humectarla.

Esto correspondería a la parte nutritiva y cosmética externa, pero no debemos olvidar la importancia que tiene para la piel el alimentar bien nuestro organismo con productos ricos en antioxidantes, betacarotenos, bioflavonoides, vitamina E, minerales como el zinc y el selenio, el omega 3, colágeno y elastina; y por supuesto, tomar abundante agua.

No se exponga o arriesgue a futuras complicaciones de salud por no seguir consejos sencillos y fáciles de practicar. Recuerde: “prevenir es mejor que curar” y así no sólo protege su salud sino también su bolsillo.

Para mayor información escriba a nubia@revistaelite.com o llame al 678-966-0404 y con gusto le asistiremos en sus preguntas.

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