El caso Ch?vez y la pol?tica venezolana

Por , el 10 Sep, 2007 en ComentarioPublique su comentarioImprimir Imprimir

De la retórica a los medios

¿Cómo opinar de Venezuela y su mandatario, Hugo Chávez, cuando resulta difícil marcar una línea que diferencie lo ético de lo no ético?, ¿del interés político o del personal?, ¿de lo “bueno” y lo “malo”?

El caso Chávez resulta confuso porque, si bien el Presidente es criticado, también tiene seguidores dentro y fuera de Venezuela. Siendo así, qué se puede decir de la política en ese país cuando la distancia, tanto geográfica como psicológica, e incluso social, me aparta de Hugo Chávez y sus formas de gobernar. Sobre todo, cuando los medios masivos han captado, creado y difundo información tan dispar sobre este personaje.

Personalmente, estudiar el caso Chávez ha sido un reto, ya que, no encuentro ese parámetro que me permita dar un veredicto final: ¿es culpable o inocente? Le he preguntado a varios venezolanos sobre el tema y encuentro opiniones en las que lo más cercano a un punto medio se podría resumir así: “Bueno, sí ha hecho cosas positivas por la gente y por el país, pero claro, se ha pasado un poco en su forma de actuar”… Con frases de este tipo me quedo igual, o peor, porque sigo sin llegar al fondo del asunto.

Y es que la retórica de Hugo Chávez me molesta, pero esto no resulta suficiente cuando se trata de analizar y discutir sobre las últimas noticias de Venezuela. Por ejemplo, el caso de RCTV, la programadora de televisión a la que no se le renovó el permiso de transmisión, contó con todo tipo de información. Primero, que Chávez la había cerrado porque esa había sido su decisión, y por lo tanto, que había infringido los derechos constitucionales. Bien, opino, es culpable.

Sin embargo, poco tiempo después, los medios hacen saber que, en realidad, no había sido un cierre, sino que no se le había renovado el permiso de transmisión, y que eso está dentro de la ley. Bien, opino ahora, el punto toma otro matiz, entonces ¿no es culpable?

Dudo un tanto, pero no pasa mucho tiempo sin que surjan otras noticias. El 14 de agosto me entero que Hugo Chávez propondrá un proyecto para cambiar la constitución, el cual le dará la oportunidad de ser reelegido indefinidamente. Paso el resto de la semana buscando noticias, opiniones, editoriales y notas que me permitan enterarme más del caso. No encuentro mucho.

Al día de hoy, 20 de agosto, leo que el presidente venezolano declaró lo siguiente sobre la posición de Estados Unidos ante la iniciativa de una reforma constitucional: “Estamos frente a un adversario que no respeta la democracia. Esto lo digo para que todos estemos alerta (…) a Dios rogando y con el mazo dando. Ya empezó la conspiración”.

¿La conspiración?, ¿de quién?, ¿por quién?, ¿a favor o en contra de qué? Me pregunto si el mandatario de Venezuela se da cuenta de que en su discurso no sólo condena a Estados Unidos, sino a él mismo y a su gobierno, pues si a la posibilidad de una reelección indefinida se le puede nombrar democracia, entonces la definición que conozco de esta palabra está fuera de todo el contexto propuesto por el mandatario. Las preguntas principales son entonces: ¿cuál es exactamente la propuesta de reforma constitucional? y ¿cuál es la opinión de los venezolanos?

La discusión es intensa, habrá que ver cómo se desenvuelven los acontecimientos en el país. Por ahora, se puede observar que Venezuela está yendo hacia un régimen totalitario que camaleónicamente se disimula de revolución y de protesta contra el imperialismo yankee. ¿No será que hay que reflexionar primero sobre el “imperialismo interior”?
No sé, tal vez esté equivocada, espero que sí, pero así, a la distancia, la retórica y los medios me dicen que, una vez más, un país de América Latina sufre los estragos políticos de una “pseudo democracia”. Por ahora, observo que Chávez se cubre de un sensacionalismo mediático que invita a dudar sobre la seriedad y el respeto que el mandatario le debe a su propia nación.

Quiero pensar que la reforma constitucional será un avance para la gente en Venezuela, no un atraso, como se observa al día de hoy.

Considero que al Presidente venezolano se le puede culpar de un discurso que contiene un exceso de palabras, y estas son las que dibujan su imagen ante el mundo, una imagen distorsionada, dominante, vacía y sin fin. Tal vez sólo el tiempo y los medios se encargarán de reforzar esta imagen, o no; supongo que lo averiguaremos en los próximos meses.

aplascencia@revistaelite.com

1. Ver “La Jornada” del 20 de agosto de 2007. www.jornada.unam.mx

Amira Plascencia reside en Houston , Texas. Obtuvo su MA en Literatura Latinoamericana de la Universidad de Calgary, en Canadá, y actualmente está preparando un doctorado en Literatura Hispana en la Universidad de Houston.

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