Juguetes contaminados

Por , el 8 Sep, 2007 en Salud y vidaPublique su comentarioImprimir Imprimir

Multinacionales enfrentan críticas por descubrimiento de plomo

Algunos alimentos cotidianos y sus elementos tóxicos son una realidad de la que hoy en día debemos estar preocupados y prevenidos; pero que hayamos llegado a un punto en que hasta los juguetes de los niños puedan causar grave daño a su salud, es algo muy alarmante y da pie para cuestionar las grandes compañías en las que alguna vez confiamos.

Dos semanas atrás, y siendo el segundo llamado de atención en un mes, la gigantesca compañía americana de juguetes Mattel Inc, fue cuestionada por la presencia de pinturas con plomo en 1.5 millones de juguetes alrededor del mundo. El problema se descubrió como parte de una investigación a gran escala en todas las fábricas Mattel, como consecuencia de haber encontrado pintura con plomo en los juguetes de Fisher-Price (entre los que se encuentran los conocidos Dora, Elmo y el Big Bird de Plaza Sésamo) por lo que se dio la orden que fueran retirados del mercado.

A pesar de que este no es el primer problema detectado en productos manufacturados en China, recordemos cómo hace poco se habló ampliamente sobre otros problemas con material tóxico en ciertas pastas de dientes, alimento para las mascotas y comida de mar; hoy en día las grandes compañías continúan trabajando con ellos por los bajos costos que ofrecen en mano de obra y materia prima.

Adicionalmente, y como si esto fuera poco, en un artículo publicado en el New York Times el 18 de agosto de 2007, se dio a conocer al público que la cadena de almacenes Toys R’ Us, ordenó detener la venta de biberones plásticos manufacturados en China, y ofreció devolver el dinero a los clientes por encontrarlos también contaminados con plomo.

El plomo es una sustancia altamente tóxica, cuya exposición puede producir efectos adversos muy grandes para la salud no solamente de los adultos sino también en los niños, en quienes, por ser más vulnerables, se presenta con elevada frecuencia; ellos en un grandísimo porcentaje se contaminan en su propio hogar. Existen muchas formas por las cuales los humanos pueden sufrir una intoxicación: por su uso inadecuado y mala manipulación o por una exposición excesiva a pinturas deterioradas, el agua, alimentos, la tierra, los remedios caseros, sustancias para el cabello y algunos cosméticos. El mayor peligro proviene de la inhalación de vapor de gases de gasolina emanados por los carros, o por polvo, y a través de la piel la absorción puede llegar a ser muy significativa.

En niños aún con muy baja exposición se presentan síntomas de reducción en su nivel intelectual, problemas de atención, de aprendizaje, de comportamiento, de crecimiento y desarrollo, problemas de audición y daño en el riñón; y por exposición elevada, se presenta retardo mental severo que progresa al coma y puede llevar a la muerte. Cuando una mujer embarazada tiene altos niveles de plomo en su sangre, este atraviesa la barrera placentaria y pasa al feto.

En los adultos se presenta elevación de la presión arterial, problemas de fertilidad y en el sistema nervioso, dolor óseo y muscular, irritabilidad, problemas de memoria y de concentración, dolor de cabeza, vértigo, migrañas, insomnio y convulsiones, entre otros.

Quienes tienen mayor riesgo de exposición son quienes trabajan en la pintura, actividades de remodelación y renovación, soldadura, manufacturación y desecho de baterías, mantenimiento y reparación de puentes, torres de agua etc.

Para conocer si se ha tenido exposición al plomo, se realizan pruebas clínicas de los niveles de este elemento en la sangre y en la orina. El centro de prevención y control de las enfermedades (CDC) ha establecido niveles “de cuidado o alerta” para niños en 10 microgramos por decilitro, con los cuales ya pueden comenzar a presentarse síntomas de intoxicación; no obstante en investigaciones recientes publicadas en el New England Journal of Medicine se estipula que niveles aún más bajos de cinco microgramos por decilitro ya pueden estar causando daño, por lo cual la ciencia explica que ningún nivel de plomo en la sangre, puede ser considerado inocuo para la salud.

Hoy en día es de rutina en el programa de control de crecimiento y desarrollo de los niños que se midan estos niveles en la sangre. Si sus niños no han recibido este chequeo consulte con su pediatra o médico tratante.

Por todo lo mencionado anteriormente, pensaríamos que lo mejor para los niños es volver a utilizar los juguetes más sencillos, menos sofisticados y menos peligrosos. No porque las cosas sean de marca significa que son mejores o sin riesgo alguno.

Para mayor información escriba a nubia@revistaelite.com o llame al 678-966-0404.

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