El fin del mundo

Por , el 13 Oct, 2007 en Observando culturaPublique su comentarioImprimir Imprimir

No todos los cataclismos son consecuencia del calentamiento global. Mayor razón para evitarlo a toda costa.

Hace 37 años un fuerte movimiento telúrico de una intensidad de ocho grados en la escala de Ritcher azotó al país de Perú ocasionando un alto número muertes y destrucción. El 15 de agosto de este año, Perú se vio una vez más sacudido por un fuerte terremoto dejando a su paso más de 500 muertos y millares de heridos. Ya que el Perú está localizado en una zona propensa a movimientos sísmicos, no es tan sorprendente que cada cierto tiempo ocurra algún temblor o terremoto; sin embargo, con todos los cambios climáticos y la amenaza del calentamiento global, no pude dejar de pensar que de cierta forma todos estos eventos estaban conectados. Por supuesto, los movimientos telúricos se deben principalmente a los movimientos entre las placas tectónicas; y en lo absoluto están relacionados con el cambio climatológico del planeta. Hice una profunda investigación para corroborar; uno nunca sabe, además, la frecuencia de estos desastres naturales tienen una coincidencia peculiar.

El calentamiento global tiene mucho que ver con el intenso calor que hemos estado experimentando estas últimas semanas. ¿107 grados Fahrenheit en Atlanta, mientras que en Miami la temperatura alcanzaba los 102 grados? ¿En que universo paralelo estamos viviendo que una de las ciudades con el clima más caliente de Estados Unidos tenía un clima menos cálido que nuestra querida ciudad? De solo pensar en el frío que habremos de experimentar este próximo invierno, se me pone la piel de gallina. Literalmente. En 2006 el documental An Inconvenient Truth, la verdad sobre el calentamiento global es explicada por el ex candidato a la presidencia Al Gore.
Lamentablemente, por diversos motivos no he podido ver este documental, pero por lo que he oído es un estupendo estudio del problema del calentamiento global. La evidencia presentada por Al Gore me hace pensar que el planeta está enfrentando una grave crisis.

Al preguntar a una amiga si había visto el documental y para que me explicara cuales eran los puntos principales que Gore expone, resultó en una protesta verbal contra el actual presidente, ya que al parecer sus negociaciones con las compañías de petróleo y la falta de carros híbridos contribuyen al calentamiento global. Esta información me hizo recordar las señales que siempre veo por las avenidas principales, donde se advierte sobre el peligro de niebla tóxica y recomiendan compartir viajes en automóvil en el esfuerzo de ayudar al planeta.

Noble acción por parte del gobierno. Al mismo tiempo, nosotros mismos podemos hacer mucho para contribuir con nuestro planeta. Varios expertos y científicos han publicado recomendaciones fáciles, tal como evitar el uso de automóviles y reemplazarlo por una bicicleta; optar por caminatas (lo que beneficia nuestra salud), y el más importante, nos exhortan a ahorrar energía eléctrica. Algunas de las recomendaciones que se han divulgado en varios medios de comunicación (incluyendo Revista Élite) son: apagar la luz cuando salimos de algún cuarto, desconectar electrodomésticos que no estén siendo utilizados, evitar el uso excesivo del aire acondicionado o el aire caliente, etc. Pasos simples que todos podemos lograr.

Ciertamente el terremoto en el Perú, y el peligro de un tsunami, que atemorizó a gran parte de Sudamérica en agosto, no fueron causa directa del calentamiento global; pero lo que sí es cierto, es que algunos de los efectos, por ejemplo los cambios de clima radical, que como ya hemos podido apreciar no son nada agradables. Estos mismos cambios de clima a su vez generan enfermedades y también contribuyen con la expansión de enfermedades como la malaria. En fin, los efectos del calentamiento global son muy extensos y es necesario educarse ahora, mediante libros, revistas o películas, antes que sea demasiado tarde. Antes de que cualquier otro de los desastres naturales que nos pueden afectar, haga su llegada.

mguzman@revistaelite.com

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