Qué mundo tan violento

Por Moraima Guzman, el 20 Mar, 2008 en Observando culturaPublique su comentarioImprimir Imprimir

¿Y ahora quién podrá defendernos?

Cuando llegué al aeropuerto de Madrid en España, lo primero que vi fue un cartel con las fotografías de seis miembros del grupo terrorista ETA, los cuales aun no habían podido ser capturados y cualquier información sobre sus paraderos sería valorada.

Desde ese día, durante mi estancia en España, y en especial cuando me hallaba en lugares públicos como aeropuertos o estaciones de tren, andaba siempre con la idea de que en cualquier momento podría haber un atentando y adios mundo cruel.

Obviamente estaba siendo un poquito exagerada e irrealista, pero si consideramos toda la violencia que ocurre a diario, entonces si que tengo razón al pensar que algo me puede ocurrir. Tomemos por ejemplo los tiroteos que han ocurrido en la Universidad de Virginia, y más recientemente en la Universidad de Northern Illinois. No sé si a otros, pero a mi se me pone la piel de gallina al pensar que cualquier día alguien pueda hacer lo mismo en mi universidad, o en el colegio de mi hermano, etcétera.

Hasta hace pocos años, las matanzas en lugares de estudio era algo de lo que solo se hablaba cuando se recordaba la matanza en el high school de Columbine; hecho que fue inmortalizado en la película “Elephant,” sin embargo ahora no pasa ni un año y nuevamente tenemos que volver a oír sobre este tema.

A parte de los obvios problemas psicológicos que estas personas deben tener, existe también el gran problema de la facilidad con la que armas de fuego pueden ser adquiridas; pero ya eso entra a un tema más político. Lo peor del caso es que estos hechos no solo ocurren en los Estados Unidos, donde según he oído, la gente esta un poco más loca que el resto; hace poco en Francia tuvieron que cancelar un día de escuela porque recibieron la amenaza de que irían a detonar una bomba.

Y ahora, algo que ocurrió aun más cerca de mí, es el asesinato de la dueña de la tienda “El Azteca” en la ciudad de Roswell. Hace algunos meses, mi padre estuvo en una tienda hispana cuando dos hombres armados entraron y robaron la tienda; eso fue lo único que hicieron y no hubo fatalidades. Lamentablemente, la dueña de “El Azteca” no fue tan afortunada, y hasta ahora la policía no sabe si se trató de un simple robo o si quizás existía algún otro motivo tras el asesinato.

A este paso mejor no salgo de mi casa; ya más de una vez he recibido correos electrónicos de mi universidad advirtiendo a los estudiantes que ha habido robos cerca a la estación de tren de MARTA, y uno que otro robo en la playa de estacionamiento de la universidad, donde da la casualidad a veces estaciono mi auto.

Hablando de MARTA, aunque me ha servido mucho en el sentido económico ya que no tengo que manejar hasta el centro, me da de vez en cuando un que otro sobresalto, sobre todo cuando algún raro personaje decide ponerse a gritar que todos vamos a ser una familia muy pronto (¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! ¡¿Acaso el tren va a explotar repentinamente y como todos moriremos juntos seremos una familia?!).

Quizás la culpa de mi extensiva imaginación sean todas las películas que he visto, cortesía del paquete de canales de HBO y Showtime, pero si repasamos todo la violencia que ocurre alrededor nuestro, seguro que muchos empezarán a emigrar a Alaska.

mguzman@revistaelite.com

Foto neosiam / sxc.hu

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