Venecia: Embrujo flotante sobre las aguas del mar Adriático

Por Milena Prieto-Richey, el 20 Mar, 2008 en ViajandoPublique su comentarioImprimir Imprimir

Magia. Esa es la mejor palabra para definir el sentimiento que encierra visitar este archipiélago en Italia. Son 118 islas, 150 canales y 400 puentes aproximadamente que se alzan como un espejismo en medio de la laguna Véneto para dar vida a la encantadora Venecia.

Lo que solo fueran humildes asentamientos de época romana, hacia el año 1000, su crecimiento, un gobierno propio y algo de suerte en la lucha contra los normandos le abrirían las puertas del mediterráneo y por consiguiente de Oriente.

Hacia el año 1400 un total dominio del comercio entre Oriente y Europa le daría fructuosas ganancias para cambiar sus insípidas construcciones en madera por formidables palacios y estancias de piedra y mármol.

Su máximo esplendor artístico lo lograría hacia el siglo XVIII convirtiéndose en capital de música, teatro y quedando impregnada de belleza con voluptuosa apariencia y dramáticos detalles que se esconden en todos sus rincones.La magia especial que encierra Venecia comienza tomando un autobús o taxi, convertidos en bote “vaporeta o góndola” que lo llevarán sobre las calles de mar azul en la ciudad flotante. El recorrido se inicia atravesando el Gran Canal; 3,800 metros de longitud para deleitarse observando los cerca de 200 palacios construidos entre el siglo XII y XVIII que descansan a las orillas de esta vía acuática.

La Plaza San MarcosLlegar a la Plaza San Marcos tal vez sea su objetivo primordial, ya que este afamado lugar, le dará motivos más que suficientes para enamorarse de Venecia. Su suelo en losas de piedra de Istria se extiende a lo largo abriendo paso a reconocidas construcciones como la Torre del Reloj, el Campanile, el gran palacio Ducal y por supuesto la magnifica Basílica de San Marcos.

Esta última, obra maestra de la influencia Bizantina. Inicia su construcción en el siglo VIII con motivo de guardar el cuerpo del apóstol San Marcos traído desde Alejandría. Sin embargo al ser quemada en un motín, se reconstruye en el siglo XI, logrando su magnificencia gracias a una ley en la que los mercaderes pagaban un tributo por sus ganancias, donando algo para embellecer la Basílica; de allí la variedad de estilos y materiales.

San Marcos es un museo vivo, arte bizantino latinizado, decoración de mosaicos y mármoles orientales, cúpulas con estilo gótico enchapadas en oro puro, esculturas ecuestres en cobre dorado del siglo III antes de cristo, todo esto junto a sus minuiosos detalles, ubicación e historia dan la razón de su renombre mundial sin discusión alguna.

Anexo a la Basílica, descansa el palacio Ducal, símbolo inequívoco de la ciudad. Fue construido entre el siglo X y XI convirtiéndose en obra maestra del gótico veneciano, sufriría importantes reformas a lo largo del tiempo pero nunca perdería su esplendor, ni hacia el año 1800 cuando, tras la caída de la República Veneciana, lo que alguna vez fuera hogar de príncipes y despachos de magistratura, pasaría a ser sencillamente oficinas administrativas.

Cada edificación de Venecia tiene leyenda de esplendor por eso aventúrese entre sus pequeños recovecos y enriquézcase con su arte e historia. Visite por ejemplo la Basílica de Santa María de la Salute; erguida en el siglo XVI por el patriarca Giovanni Tiepolo como pago de una promesa a la virgen, cuando la ciudad fuera declarada libre de la peste que cobro la vida de mas de 80,000 venecianos. La Basílica de Santa Maria dei Frari construida en ladrillo estilo gótico italiano, la Basílica de San Jorge o la Iglesia del Redentor o de San Zacarías son otras impecables construcciones eclesiásticas que usted disfrutara conocer.

Así como iglesias también los palacios son otro formidable destino para sumergirse en la magia de los principados y su opulencia.

Para esta visita se encontrará con magnificas construcciones como el Palacio Grassi, Palacio Pesaro, Ca’d’Oro, Ca’Rezzonica cada uno con espectaculares toques de elegancia y glamour, hoy en su mayoría convertidos en importantes museos de arte.

La Galería de la Academia es otro lugar indiscutible para visitar y despertar su sensibilidad artística, ya que encierra una de las mejores y más grandes colecciones de arte italiano.

Calles de agua en medio de una ciudad de islotes no tendrían sentido sin sus puentes que en Venecia se engrandecen y adquieren especial significado en la historia, convirtiéndose en otro asiduo foco del turismo.

El Puente de los Suspiros por ejemplo, toma su nombre ya que une la antigua prisión de la inquisición al palacio Ducal y en él, los condenados a muerte soltaban su angustioso suspiro al ver por última vez en sus vidas mar y cielo azul ante sus ojos. El Puente Rialto es el más antiguo y famoso y junto con el Puente de la Academia y el de Los Descalzos o la Ferrovia son los únicos que atraviesan el gran canal.

Finalmente cada rincón y esquina en los pequeños callejones de la vieja Venecia esconden embrujo, engalanado por la música de Mozart o Vivaldi que murmura entre las iglesias o museos, las máscaras deslumbrantes en las vitrinas que cuentan fabulosas leyendas de épocas principescas, las hermosas góndolas conducidas por amables italianos con atuendo de galanes marineros. Los pequeños mercados, cafés o restaurantes que aparecen entre las plazoletas del lugar; magia, magia indiscutible que flota en el aire como Venecia en las aguas del mar, terminan por rebosar el embrujo de esta ciudad que lo despedirá totalmente enamorado y con la ilusión de un pronto regreso.

mprieto@revistaelite.com

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