La próxima presidencia y el calentamiento global
Por Pamela Villafañe, el 28 Apr, 2008 en Actualidad • 1 comentario •
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Quien sea el ganador de las próximas elecciones presidenciales tiene una gran responsabilidad con el planeta. Lo mejor es que podemos estar seguros de que cualquiera de los tres candidatos que permanecen en la carrera, Obama, Clinton o McCain hará mucho mejor trabajo que Bush. Pero no podemos recostarnos en eso, se necesita hacer mucho, mucho más.
Reciclaje, vehículos más eficientes, reducción de consumo y basura, compra de alimentos orgánicos y locales, luces fluorescentes, todas estas son cosas que muchos ya estamos haciendo, cambiando nuestros comportamientos diarios para aliviar el problema. Pero todavía queda mucha gente que no está convencida de la magnitud del problema o se mantiene indiferente así como compañías que no hacen nada al respecto porque no hay leyes que las obliguen a hacerlo.
Para convertir a tales personas se necesita un líder poderoso. Un líder que se atreva a pedir a los mismos que votaron por él o ella que hagan sacrificios. La vida consumista de muchos norteamericanos tiene que cambiar y en teoría no suena tan difícil pero en práctica lo es.
¿Pero que ofrecen Obama, Clinton y McCain? Cada uno tiene diferentes cualidades necesarias para hacer tal trabajo. Comencemos por Barack Obama, quien tiene quizás el mayor regalo, el poder de oratoria. Según algunos críticos Obama es uno de los mejores oradores en la política estadounidense. Hablando, Obama tiene un gran poder de convicción algo muy valioso a la hora de pedirle sacrificios personales al pueblo.
Por otro lado Hillary tiene la experiencia y la tenacidad de ir en contra de la corriente sin rendirse. Ella sería la más persistente a la hora de pasar leyes y cambiar la mentalidad de los legisladores.
John McCain tiene el coraje de ir totalmente en contra de la corriente cuando considera que algo es moralmente correcto. Puede ser que este tipo de republicano sea exactamente el que pueda convencer a los legisladores del mismo partido a dejar de lado sus negocios neoliberales y preocuparse por el calentamiento global.
En el pasado muchos presidentes han afrontado la necesidad de liderar y fomentar cambio en la sociedad, sin embargo casi siempre fue a raíz de una calamidad o un suceso inesperado que impulsó al público a creer. Durante el Movimiento de los Derechos Civiles en los años 60, el público vio numerosas veces la brutalidad de la policía sureña antes darse cuenta del gran problema del racismo.
Ahora sabemos que los eventos del 11 de septiembre se invocaron como pretexto para convencer a muchos de que Saddam Hussein tuvo algo que ver y así impulsar la invasión de Irak. Pero aunque todos los días vemos programas de televisión demostrando los efectos del calentamiento global en el planeta, las sequías, el derretimiento de las capas polares y otros lugares helados, y las miles de especies en peligro de extinción, todavía no ha ocurrido una emergencia local que la gente vea como causada por el calentamiento global. Ni grandes huracanes como Katrina, ni fuegos como el de San Diego, ni pequeñas sequías como la de Atlanta están directamente ligadas en la imaginación del publico con el calentamiento global. Se necesita una gran catástrofe, algo como la inundación de una ciudad costera como Nueva York para convencer a algunos – aún cuando suceda esa teórica emergencia sea demasiado tarde.
Algo que aparenta difícil de lograr pero la Comunidad Europea lo lleva haciendo por mucho tiempo. Debemos mirar a Europa como un ejemplo de cómo mantener poder económico sin sacrificar el los esfuerzos de aliviar el calentamiento global.
Además de Estados Unidos, la próxima administración tendrá que mantener buenas relaciones con India y China, países que van en rápido desarrollo pero por esta misma razón no tienen tan en mente la protección del planeta. Así que no sólo en la nación pero internacionalmente, el o la próxima presidente será una figura importante en la historia del planeta.
El o la próximo presidente tendrá que convencernos a todos sin catástrofes locales. Tendrá que convencernos en medio de una posible recesión económica a pagar precios altísimos por gasolina, a comprar automóviles más pequeños y eficientes, a consumir menos energía y desperdiciar menos alimentos. En fin, a ser más conciente del problema del calentamiento global.
pvillafane@revistaelite.com
Foto: dougww


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