Los golpes de la crisis financiera de Estados Unidos
Por Jorge Eduardo Toro, el 3 Apr, 2008 en Zona Franca • Publique su comentario •
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Los rumores de mercado y en Wall Street sobre el deterioro financiero y la poca liquidez del quinto banco de inversión de los Estados Unidos se hicieron evidentes.
El banco Bear Stearns fundado en 1923 cuenta con una mayor exposición a los mercados de bonos estadounidenses que sus competidores y cuenta con negocios respaldados con hipotecas afectándose por la crisis inmobiliaria.
El presidente y consejero de Bear Stearns sostuvo en comunicados de prensa que “la posición de liquidez se deterioró significativamente” y todo debido a que el sector inmobiliario ha caído notablemente en los últimos 12 meses. La crisis hipotecaria arrastró a la baja los resultados trimestrales del Bear Stearns. El banco registró en el cuarto trimestre del 2007 pérdidas de 859 millones de dólares, frente al beneficio obtenido en el mismo periodo del ano 2006, las acciones cayeron hasta un 53 por ciento cotizándose en 31.32 dólares.
El banco de inversión JPMorgan Chase junto a la Reserva Federal, acordaron proporcionar una línea de financiación garantizada por un periodo inicial de 28 días y sin límite de cantidad al banco de inversión Bear Stearns, para tratar de frenar los temores de los mercados respecto a la profundidad y extensión de la crísis económica. Ya que podría tener un efecto domino, trayendo consigo consecuencias desastrosas para otros bancos, el caso ha creado una onda de choque en todos los mercados del mundo; no solo por tratarse de un caso nuevo, cuando se decía que un grande no se quebraría.
Como era de esperarse JP Morgan compró Bear Stearns en 236 millones de dólares, a razón de 2 dólares por acción, donde las acciones del quinto banco de inversión llegaron a cotizarse a un máximo de 172.61 dólares el año pasado. Esta compra trajo consigo la baja de las acciones de los Estados Unidos por el precio de venta de emergencia, ya que por la puesta de efectivo por parte de la Reserva Federal a disposición de los bancos de Wall Street ante el empeoramiento de la crisis del crédito, las acciones financieras se hunden.
La Fed de urgencia y en forma sorpresiva hizo una rebaja en un cuarto de punto porcentual su tasa de descuento al 3.25 por ciento y amplió el rango de grandes firmas financieras que pueden pedir fondos directamente, siendo la primera medida de este tipo desde la Gran Depresión de hace 80 años.
Estas medidas según los analistas financieros buscan calmar la incertidumbre financiera, las iniciativas están designadas para reforzar la liquidez del mercado y promover un funcionamiento ordenado del mercado, aun así las repercusiones de estas medidas tienen efectos en las diferentes bolsas del mundo, en la Bolsa de Tokio se presentó la apertura con una baja del 4 por ciento, debido al acelerado repunte del yen frente al dólar por los problemas económicos de Estados Unidos.
El secretario del Tesoro estadounidense Henry Paulson expresó: “El gobierno está preparado para hacer lo que sea necesario para mantener la estabilidad de nuestro sistema financiero”, es decir que el gobierno de los Estados Unidos busca desesperadamente minimizar los impactos en los mercados financieros para proteger la economía.
Desde mi apreciación como economista y mi humilde punto de vista, está por verse la eficacia de las medidas tomadas por la Reserva Federal, ya que cuando se inyectó más liquidez al sistema financiero las bolsas se dispararon, pero al otro día, nuevas alzas en los precios y caídas del dólar, mostraron que los capitalistas y la terca realidad no creen demasiado en la eficacia de esas medidas.
El precio del petróleo que aumenta, la variación a la baja del dólar que frente a el yen y al euro es la más baja en los últimos 12 años, son aun signos o señales que hacen mantener la incertidumbre y obligan a llevar a cabo otras acciones.
jtoro@revistaelite.com

