Los retos educativos de la comunidad latina
Por Amira Plasencia, el 16 Jun, 2008 en Comentario • Publique su comentario •
Imprimir
Hace poco, “The Guardian” publicó un artículo sobre la educación universitaria y los retos que enfrentan los jóvenes de las comunidades latina, afro-americana y amerindia para obtener un título universitario.
Según el artículo, el promedio nacional de número de graduados universitarios del país, y que pertenecen a las comunidades de tipo “minoritario”, ha decaído en los últimos años; en el 2002 se registró que sólo se graduó un 42 por ciento de los estudiantes latinos, afro-americanos o amerindios que se matricularon en algún instituto de enseñanza superior.
El artículo también informa que las condiciones con las que muchos de estos se gradúan son prácticamente de supervivencia, el que desee obtener un título universitario necesita trabajar muy duro para llegar al final de la carrera. Por supuesto, la situación financiera tiene un gran peso, se necesita mucho dinero para mantenerse, comprar libros, pagar las colegiaturas y tramitar el proceso de titulación; pero no solamente afecta la cuestión de las finanzas, sino también la del nivel de conocimientos.
Uno de los alumnos entrevistados en el artículo, Joel Bridgeman, dijo: “Sales de la escuela secundaria pensando que eres uno de los muchachos más listos y que eres un buen estudiante, pero una vez en la universidad te das cuenta de que la educación que recibiste en la escuela secundaria fue una porquería. De ahí te preguntas si realmente podrás terminar la universidad” .
Otro factor importante es la cantidad de trabajo que muchos alumnos tienen que realizar para pagarse los estudios, ya que sus familiares no pueden apoyarlos económicamente. Abril Cuevas, otra de las entrevistadas, expresó que una vez caminando hacia Berkeley –universidad en la que se matriculó con muchos esfuerzos–, pasó por la casa de una de las fraternidades de la universidad, y vio a varias chicas en bikini tomando el sol.
Ante la escena, ella pensó que en realidad no tenía ningún tipo de vida social y que siempre estaba cansada y tenía sueño. Y cómo no, si muchos de estos chicos van a sus clases, comen cualquier cosa y de ahí se van a cocinar hamburguesas o vender teléfonos celulares por ocho horas o más. Después regresan a casa y todavía hay que sacar el trabajo escolar adelante. Por otra parte, las becas y apoyos financieros cada vez son menos y simplemente terminar los papeles de solicitud es un reto. Se necesita de mucha persistencia y paciencia para lograr un apoyo económico pequeño y que durará, muy posiblemente, por un tiempo limitado. Como podemos ver, los obstáculos son muchos, y aunque hay alumnos que logran superarlos todos, son pocos los que llegan a la meta final.
Otro estudio realizado por Richard Fry en el 2002 , muestra otras fases de los retos educativos que se le presentan específicamente a los estudiantes latinos. En su estudio, Fry revela que hay muchos latinos que tampoco llegan a terminar la escuela secundaria, en gran parte por razones de tipo financiero. Sin embargo, aquellos que logran terminarla y deciden seguir en la escuela presentan un esfuerzo por profesionalizarse.
He aquí los puntos más significativos del estudio:
• Cerca del 10 por ciento de los estudiantes latinos que se gradúan de la escuela secundaria siguen sus estudios en “community colleges”, ya sea medio tiempo o tiempo completo, pero no todos dan el paso hacia la universidad.
• Varios de los estudiantes que participaron en el estudio eran mayores de los 20 años, lo cual indica que muchos esperan un tiempo para llegar a las aulas universitarias o de educación superior.
• A diferencia de otras comunidades étnicas, la latina tiende a matricularse en programas de estudios de no más de dos años.
• Un 75 por ciento de los estudiantes de 18 a 24 años que participaron en este informe estudian medio tiempo.
• De un grupo que comprende de los 25 a los 34 años de edad, los números reportaron que un 3.4 por ciento de los alumnos de origen blanco pasan de la escuela secundaria a los estudios profesionales hasta obtener un título, mientras que de ese mismo grupo de edades, pero de origen latino, sólo un 1.9 por ciento llega al título universitario.
• Al comparar las generaciones de latinos no nacidos en el país y nacidos en el país, se puede notar que los que han nacido en el país tienen una incidencia mayor de matriculación en las instituciones de educación superior.
• De entre los diferentes grupos de origen latino, y de edades que comprenden entre los 18 y los 24 años, son los de origen cubano los que reportan un registro de matrícula mayor, seguido por los de origen mexicanos y los puertorriqueños.
Sin duda, el estudio de Fry presenta una fase que no presenta el artículo de “The Guardian”, y podríamos decir que es positiva, ya que se observa que, por lo menos hasta el año 2002, varios estudiantes siguieron algún tipo de especialidad técnica o comercial que los llevara más allá de la escuela secundaria. Otro punto positivo es que, a través que pasan las generaciones, son más los jóvenes que logran matricularse en una universidad.
El punto negativo, y este se reitera en el artículo de “The Guardian”, es que la brecha educativa es aún muy grande entre los diferentes grupos raciales del país, y hay que trabajar mucho para obtener el tan ansiado papelito que otorga oficialmente un grado de licenciado o ingeniero.
De ahí surge la pregunta millonaria: ¿Cómo se resuelve este problema? Por desgracia no tengo una respuesta definitiva. Aun así, quiero creer que hay muchos otros jóvenes como los entrevistados en “The Guardian” que tienen la fuerza y la resistencia necesarias para sobrepasar las circunstancias que los rodean y logran llegar a la meta.
También quiero creer que estudios como el de Fry ayudan a disminuir esa brecha educativa que invade al país. Finalmente, espero que las instituciones de gobierno y de educación del país presten atención a este tipo de llamados de la sociedad, y trabajen para hacer de la educación superior un derecho tangible y equitativo para todos.
aplascencia@revistaelite.com
