El derecho a portar armas: La segunda enmienda bajo la lupa
Por Amira Plasencia, el 2 Jul, 2008 en Comentario, Portada • 2 comentarios •
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El pasado 27 de junio, la Suprema Corte de Justicia aprobó un cambio constitucional hacia la Segunda Enmienda, en la cual, se expone que un pueblo tiene derecho a defender sus derechos en caso de que estos se vean violados. A partir de esta aseveración, y a muy grandes rasgos, la Corte Suprema acordó que la palabra “pueblo” se refiere tanto a una persona común, o un civil, como a un militar –el cual tiene derecho a portar armas por cuestiones de defensa nacional–. Así que, en resumen, ahora todos podrán tener un arma legalmente.
Por medio de una votación, se acordó el derecho constitucional de los individuos para tener en su poder, y en su casa, un arma de fuego cargada para hacer uso de ella en caso de ser necesario. Esta decisión se considera histórica, ya que desde 1939 no se habían hecho cambios significativos a la Enmienda. Según Eleanor Holmes Norton, representante del Distrito de Columbia en el Congreso, si bien estará permitido tener un arma de fuego, ésta debe usarse únicamente para propósitos de defensa personal, y deberá usarse solo dentro de una casa; si se sale a la calle con el arma y se usa por alguna razón no justificada, habrá un cargo penal grave.
Igualmente, si el arma se usa en casa sin que existan evidencias donde se justifique la defensa propia, también habrá consecuencias penales. Ahora bien, aún no está del todo regulada la manera en que se hará válida la compra-venta un arma, es decir, cada estado del país tiene derecho a designar la edad y requisitos necesarios para adquirirla. Es decir que todavía faltan puntos por determinar para hacer de este cambio algo más sólido y, bajo mi punto de vista, menos peligroso, ya que, al tomarse una decisión como ésta, el Congreso tuvo que haber considerado consecuencias donde la violencia es un factor clave.
Y es que tenemos que pensar en aspectos “básicos” si vamos a discutir esta decisión. Por ejemplo, ¿cómo se define el concepto de “defensa personal”? porque, digamos que tuve un mal día, que llego a casa y que mi pareja no hizo la cena, que mi hijo rompió unos documentos muy importantes en mi ausencia, que el perro masticó mis mejores zapatos y que, para rematar, mi pareja me anuncia que me va a dejar porque ya no me ama.
Me siento totalmente ofendida, y por ello salgo disparada a mi habitación, saco la pistola del cajón del buró, y le pego un tiro a mi pareja pretextando defensa personal. Por supuesto, el caso se iría a la Corte y vendrían amonestaciones etcétera, sin embargo, el daño ya está hecho, y todo en gran parte porque tengo el derecho a tener un arma en casa y a usarla si lo considero necesario.
¿Les parece a ustedes, lectores, que el acto de disparar el arma fue defensa personal o pura rabia desatada en su máxima expresión? Obviamente, la respuesta está clara. Fue un acto pasional en el cual no había ninguna razón lógica para apretar el gatillo.
Esto, así como lo escribo, parece de serie policíaca, sin embargo, cuántos casos no se han dado ya, y que los vemos en la televisión o en los diarios. Ahora bien, vivimos en una sociedad en la que, por desgracia, cada vez vemos más casos de violencia juvenil. Hemos visto ya más de un Columbine, donde adolescentes o personas jóvenes portan armas ilegalmente y cometen actos brutales. De ahí que también valdría la pena preguntarnos si con este cambio a la Segunda Enmienda no se provocarán más casos de este tipo de violencia. El tener un arma en casa conlleva muchas responsabilidades, entre ellas las de evitar que un hijo haga mal uso de ella. Y ya ni hablar de otros casos de violencia en el hogar.
Hasta ahora, no se ha dicho mucho más de las tantas repercusiones que ocasiona una decisión como esta, en la cual se asume que todos dentro de la sociedad estamos preparados para mantener un arma en casa y hacer uso de ella bajo juicio.
Lo que sí es que, a través de varios medios de comunicación se han podido constatar protestas en contra de esta nueva regulación. Por mi parte, y tomando en cuenta que la información con la que cuento sobre el tema es un tanto escueta, puedo decir que me uno a aquellos que opinan que este cambio es un arma de doble filo, ya que no sólo se requiere de reglas muy estrictas para que no se tome a la ligera el hecho de tener una pistola en casa, sino que también se requiere de una educación especial para mantener el juicio antes de disparar un arma.
Por desgracia, no veo nada claras ni las próximas reglas posibles ni la educación que conlleva esta decisión. No lo sé, supongo que sólo el tiempo nos mostrará las repercusiones de esta decisión, por ahora sólo nos queda esperar e informarnos más sobre un tema que, sin duda, es histórico y requiere de toda nuestra atención y toma de conciencia.
aplascencia@revistaelite.com
Foto: neoslam

NO SE A QUE PAIS SE REFIERE EL ARTICULO, PERO ESTA MAL TENER UN ARMA EN CASA, EN CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO. MI ESPOSO TIENE UNA Y LA USA PARA INTIMIDARME .
ME SIENTO ASUSTADA .
Lucas 22:35-38
Reina-Valera 1995 (RVR1995)
Bolsa, alforja y espada
35 Les dijo:
—Cuando os envié sin bolsa, alforja ni calzado, ¿os faltó algo?
Ellos dijeron:
—Nada.
36 Y les dijo:
—Pues ahora el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una. 37 Os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: “Y fue contado con los inicuos”, porque lo que está escrito de mí, tiene cumplimiento.
38 Entonces ellos dijeron:
—Señor, aquí hay dos espadas.
Y él les dijo:
—Basta.