Obama nos dijo que si podemos, pero ¿sí querremos?
Por Amira Plasencia, el 22 Nov, 2008 en Comentario, Portada • Publique su comentario •
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Voluntarios en Nevada
Pasaron las elecciones. El cuatro de noviembre el país se mantuvo a la espera hasta las primeras horas de la noche cuando se anunció oficialmente que Barack Obama era el nuevo mandatario de país. En Chicago, para cerrar con la campaña electoral y con el periodo de votaciones, el presidente electo dio un discurso lleno de esperanza y confianza, pero también lleno de difíciles retos a afrontar:
“Aun y cuando celebramos esta noche, sabemos que los desafíos que el mañana nos traerá son los más grandes de nuestras vidas: dos guerras, un planeta en peligro, la peor crisis financiera en un siglo. Aun y cuando nos encontramos aquí esta noche, sabemos que hay valientes estadounidenses que despiertan en los desiertos de Irak y en las montañas de Afganistán, y arriesgan sus vidas por nosotros. Hay madres y padres que se quedan despiertos después de que sus hijos se van a dormir, y se preguntan cómo pagar la hipoteca o las facturas del médico, o cómo ahorrar lo suficiente para la educación universitaria de su hijo. Hay que renovar energías, crear nuevas fuentes de trabajo, construir escuelas, encarar amenazas, restaurar alianzas. El camino será largo, nuestro ascenso será abrupto; posiblemente no lleguemos a la cima en un año, o incluso en un periodo presidencial, pero Estados Unidos, nunca he tenido tantas esperanzas como esta noche de que llegaremos. Les prometo que, como ciudadanos, llegaremos” (mi traducción).
Al pronunciar esto, las voces de los escuchas en Chicago se unieron y con emoción gritaron: “Sí podemos. Sí podemos. Sí podemos…”. El furor y la esperanza de un porvenir más promisorio se sintieron durante todo el discurso y, sin duda, Obama hizo hincapié en que el futuro no sólo depende de él, sino de todos los ciudadanos que forman parte de la nación. La democracia no sólo aplica al momento de votar, aplica en todo momento. Si queremos un futuro mejor, hay que actuar día a día para reconstruir los ideales que sustentan al país.
He ahí la otra cara de la moneda, la del compromiso mutuo. Ese compromiso que ha de renovarse a la larga, durante todo el periodo presidencial al cual, como ciudadanos, nos enfrentamos con Obama. Ahora, con la mente más fría y con la emoción vivida ya en pleno, el “sí podemos” se nos empieza a escapar de los labios como una pregunta casi retórica: “¿Sí podemos?” Ahora comenzamos a desmenuzar lentamente el discurso del cuatro de noviembre y sentimos cierto peso incómodo en la espalda.
¿Sí podemos? De pronto, encontramos varios argumentos para contrarrestar esa penosa pregunta con expresiones como: “Bueno, ya ganó, pero todavía queda por ver cómo le hace para resolver todas sus promesas”; o: “todo muy lindo, pero si no arregla la crisis financiera, entonces su periodo presidencial será un fracaso”; o incluso: “como su raza ha estado oprimida por tanto tiempo, seguro que ahora el resto vamos a pasarla mal”, y después de pronunciar esto, desde el fondo de nuestras mentes escuchamos un eco que nos repite lo inevitable: ¿sí podemos?
A sólo unos cuantos días de las elecciones observamos que esa potente afirmación se está convirtiendo en un retintín blandengue y lleno de excusas, de miedos. Ante este panorama, debemos recordar varios puntos que tal vez nos sean útiles al momento de que nos aceche el fantasma del ¿sí podemos?
Primero, estas elecciones han sido históricas; por primera vez en años jóvenes y viejos se acercaron a las casillas para emitir su voto. Hemos formado parte de este momento, hemos podido palpar la democracia a pleno, así que sería bueno seguir ejerciendo nuestra voz y nuestro voto en futuras decisiones que vengan de la Casa Blanca.
Segundo, efectivamente, no sabemos qué esperar a futuro, pero sí sabemos que todavía hoy hay oportunidad de corregir errores pasados para así reconstruir los ideales democráticos que caracterizan al país. Así que, sin importar si somos republicanos o demócratas, es momento de unir fuerzas, el mismo McCain lo hizo claro en su discurso final.
Tercero, el hecho de que Obama sea afro-americano, no quiere decir que el resto de los grupos étnicos de país vayan a vivir una revancha racial. Debemos pasar esos comentarios de largo, al fin y al cabo, uno de esos ideales democráticos que sustentan a esta nación es el de la igualdad. Empecemos a poner esto en práctica, y démosle una oportunidad al nuevo presidente. Por lo menos, démosle el beneficio de la duda y preguntémonos qué puede hacer para mejorar la situación actual.
Finalmente, el cuarto punto que hay que recordar es que todos somos parte de la economía del país, del equilibrio ecológico, e incluso de la guerra con Irak, por ello es nuestro deber actuar; y al decir esto me refiero a acciones muy simples. Tenemos el deber de informarnos, de discutir con nuestros amigos y colegas sobre las políticas que pronuncie Obama en un futuro para obtener conclusiones más contundentes; y, por supuesto, tenemos el deber de exigir a nuestros congresales, senadores, y por supuesto, a nuestro presidente, que nos digan por qué sí o por qué no se pueden cumplir las promesas que nos hicieron antes de que fuéramos a votar.
Como conclusión podría decir que indudablemente sí podemos, tenemos todo lo necesario para ejercer un papel definitivo en esta democracia, de ahí que la pregunta que les hago ahora es esta: ¿Sí queremos?
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